Actualizado 09/03/2020 8:26:08 +00:00 CET

Qué debemos hacer con las postillas o costras: La importancia de la higiene

Child knee with an adhesive bandage and bruise.
Child knee with an adhesive bandage and bruise. - GETTY//DMITRIMARUTA - Archivo

MADRID, 9 Mar. (EDIZIONES) -

Muchas veces nos hacemos una herida y nos es imposible no quitarnos la postilla, no lo podemos evitar, pero a renglón seguido tenemos que padecer la consiguiente monserga de la abuela o de la madre advirtiendo de que éstas no deben quitarse porque si no nos quedará una marca en la piel. ¿Hasta qué punto esto es cierto?

En concreto, las postillas o costras, que son lo mismo, son esas cubiertas duras que aparecen sobre algunas lesiones de la piel. "Se forman al secarse algún tipo de secreción líquida que surja de la propia lesión, normalmente suero, sangre o pus", indica en una entrevista con Infosalus Vicente Manuel Leis Dosil, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), y dermatólogo en clínica IDELIA (San Sebastián de los Reyes, Madrid).

Según asegura este dermatólogo, "no es malo quitarse las costras", si bien precisa que es recomendable eliminarlas por varias razones. Por una parte, señala que éstas están ocupando la superficie de la herida, impidiendo que se recubra adecuadamente por la epidermis y retrasando la cicatrización.

Por otra parte, mantiene que son un sustrato en el que las bacterias pueden instalarse y crecer fácilmente, ocasionando infecciones de las heridas. "El problema principal, más allá de si se deben retirar o no que, es cómo tratar esas heridas para que las costras se desprendan y la cicatrización sea correcta", aprecia.

En este contexto el doctor Leis sí llama la atención sobre el hecho de que si la retirada de las costras es agresiva o traumática se pueden ocasionar cicatrices patológicas y poco estéticas. "Esto es especialmente importante tras tratamientos estéticos como las exfoliaciones químicas, o peelings, en los que vamos a inducir precisamente la aparición de costras y descamación", agrega.

Entonces, ¿cómo podemos cuidar las costras? El miembro de la AEDV subraya que la finalidad del tratamiento debe ser evitar que se infecten y facilitar que se desprendan.

"La principal medida es lavar bien la zona, con agua y jabón. Los jabones de uso habitual suelen ser suficientes. Podemos hacer suave fricción para que se vayan desprendiendo progresivamente o fragmentando las costras", sostiene.

Cuando son muy gruesas o están muy secas, el dermatólogo sostiene que se puede aplicar una capa generosa de vaselina pura estéril sobre la costra, y dejarla actuar un ratito. Pasados unos minutos, mantiene que debe retirarse esa capa de vaselina y, de nuevo, se lavará la zona con agua y jabón.

"A veces las costras están muy adheridas, son muy extensas, asientan sobre úlceras profundas o hay claros signos de inflamación alrededor, como rojez, hinchazón y dolor. En estas situaciones, lo más adecuado es consultarlo con nuestro médico para que instaure el tratamiento más oportuno", insiste el miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología.

A su vez, insiste en que se ha de evitar arrancarlas de forma traumática, ya que hay más riesgo de sangrados, de aparición de nuevas costras, o bien de una cicatrización inestética.

Desde la Fundación Neumors aclaran también que, mientras el cuerpo hace su proceso de curación por dentro, se forma una costra (una cáscara seca y de breve duración) por fuera. "La función de la costra consiste en proteger la herida mientras la piel lesionada se cura por debajo", agrega.

Debajo de la superficie protectora de la costra se forma tejido nuevo, según prosigue, y el cuerpo repara los vasos sanguíneos dañados y la piel fabrica colágeno (una especie de fibra proteica blanca y resistente) para reconectar el tejido roto.

"Una vez finalizado el proceso de curación, la costra se seca y se cae, dejando la piel reparada y, a menudo, una cicatriz. En este punto, la cicatriz proporcionará aproximadamente entre el 80% y el 90% de la resistencia de la piel normal. La cicatriz tardará varios meses en recuperar el 100% de la resistencia de la piel normal", añade.