Publicado 28/06/2021 11:02CET

Cuatro errores a la hora de calzar a los niños en verano que afectan a la salud de sus pies

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   VALÈNCIA, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunitat Valenciana (ICOPCV) ha advertido de que cuatro errores a la hora de calzar a los niños en verano y que afectan a la salud de sus pies, entre ellos, el intentar que usen un calzado parecido al de sus padres o con suelas excesivamente gruesas o finas.

   Según ha destacado la organización colegial en un comunicado, es común que los padres cometan algunos errores a la hora de escoger el calzado de verano de sus hijos, lo que puede derivar en traumatismos, caídas frecuentes, dificultad para caminar, andar de forma ortopédica o alteración de la marcha, por ejemplo.

   También es frecuente que el niño no quiera andar o que se toque el pie con frecuencia. Este gesto es común cuando tienen dificultad para quejarse, pero sienten molestias al caminar. Además, se puede agravar alguna patología o alteración de la marcha que no haya sido diagnosticada todavía.

   Los podólogos han subrayado que los cuatro errores más frecuentes son intentar calzar a los niños con el mismo estilo de calzado que los adultos; utilizar diseños con suelas extremadamente gruesas, que simulan los zancos, o extremadamente finas, que pueden permitir que llegue a la planta del pie un cristal o las propias piedras de la calle; heredar calzado que ha sido utilizado por otros niños y utilizar otro que no sujete el tobillo.

   "Es imprescindible que el calzado de verano de los niños esté atado al tobillo. Los niños están en movimiento continuamente, juegan, saltan, corren, y necesitan unos zapatos o sandalias que sigan el movimiento del pie y lo protejan. Las chanclas y los tipo crocs, sólo son recomendables para uso corto y puntual en playas o piscinas", ha explicado la presidenta del ICOPCV, Pilar Nieto.

   Desde el ICOPCV se recomienda que se tengan en cuenta algunas recomendaciones básicas como que la plantilla de los zapatos no sea almohadillada, que tengan puntera redonda, ancha, alta y reforzada, que la caña sea alta pero que no sobrepase el talón por detrás, que el forro interior sea transpirable y sin costuras, que su horma esté confeccionada en piel natural y su suela sea de cuero (nunca de plástico), que sea flexible y antideslizante, y que sujete bien el pie sin apretar (con cierres como velcro, cordones o hebillas).

   "Es importante tener en cuenta que los niños tienen morfotipos como los adultos y no todo el calzado es válido para todos los niños.

   Eso sí, lo que todos tienen que tener en común es la buena sujeción del tobillo. En los más pequeños, que corren y dan giros, un calzado sujeto al tobillo evitará posibles torceduras y les dará más seguridad", ha asegurado Pilar Nieto.

   Además, para momentos concretos, los podólogos ofrecen una serie de consejos. Para la montaña, recomiendan un deportivo con tela más fina y con una buena suela que agarre a la tierra y proteja sus dedos; en zonas urbanas o de playa, se puede optar por un calzado de tela cerrado o una sandalia de piel y para los niños que tengan menos habilidad de movimiento o caigan más, se recomienda utilizar un tipo de sandalia o chancla cangrejera, fresca pero mantenga el pie con mucha sujeción.

   Para dar paseos cortos, se aconseja un calzado de pieles naturales, que puede ser combinado con telas, aunque hay que tener en cuenta que podrán aparecer las primeras rozaduras y para niños con pieles atópicas, se recomienda probar el calzado primero por casa para ver que no tenemos excesivos roces o pequeñas manchas eritematosas.