Publicado 05/11/2021 15:06CET

¿Cuál es la mejor forma de diagnosticar una lesión isquiotibial?

Rotura del músculo semimembranoso con retracción. El músculo toma forma de acordeón indica que ha perdido tensión.
Rotura del músculo semimembranoso con retracción. El músculo toma forma de acordeón indica que ha perdido tensión. - UNIDAD DE RADIOLOGÍA DE CREUBLANCA

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

El doctor Xavier Alomar, responsable de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) y director del Departamento de Diagnóstico por la Imagen de CreuBlanca, ha advertido de que la ecografía puede contribuir a infradiagnosticar la lesión isquiotibial, muy típica en futbolistas.

Los isquiotibiales son un conjunto de músculos que se encuentran en la parte posterior del muslo. En concreto, se componen de tres músculos: el semitendinoso, el semimembranoso y el bíceps femoral. Estos se insertan en la tuberosidad isquiática de la pelvis y se extienden hasta la parte interna o externa de la tibia.

"Las fracturas pueden producirse en cualquiera de estas tres partes, de forma que resulta imprescindible diferenciarlas bien, ya que el pronóstico y el 'return to play' cambiará según la localización de la fractura y el tamaño de la misma", añade Alomar.

Por ello, insiste en la importancia del diagnóstico. "El primer diagnóstico es el clínico, señala el experto. "El propio jugador es quien avisa de haber notado un indicio de un pequeño tirón o punzada", declara Alomar. "Esto puede alertar de que el músculo puede haber sufrido algún daño, por lo que lo más recomendable sería que el jugador se retirara del campo de juego para ser atendido", añade.

Tal y como ha informado, una rotura muscular implicará alrededor de 15 días de baja, una fractura miotendinosa entre 4 y 5 semanas y una fractura tendinosa puede prolongarse hasta 8 o 9 semanas.

Si, por el contrario, el jugador sigue activo y no para, la fractura puede incrementarse. "Al principio el músculo se rasga un poco, pero, si se sigue insistiendo, puede producirse una rotura mayor, es decir, una rasgada más larga y, por lo tanto, una mayor elongación", declara Alomar.

La ecografía es la segunda parte diagnóstica. "Se recomienda realizarla transcurridas entre 24 y 48 horas después de haberse producido la lesión. Si se realiza al momento de producirse la fractura no acostumbra a dar una información o resultado totalmente fidedigno, pudiendo infradiagnosticar fracturas", advierte Alomar.

"La ecografía ve los sangrados, es decir, la sangre que sale de la fractura, por lo que muchas veces no es posible ver con claridad la propia lesión", apunta. La resonancia, en cambio, permite visualizar específicamente la rotura o brecha, mientras que la ecografía permite ver signos indirectos de la misma. "Se necesita dejar transcurrir un tiempo para que el músculo sangre y la ecografía pueda obtener imágenes concretas y fidedignas de la lesión", explica.

"La prueba para el diagnóstico de este tipo de lesiones es por excelencia la Resonancia Magnética 3 Teslas, que puede realizarse inmediatamente después de la fractura, o bien entre los primeros 2 y 5 días", apunta el experto.

"Debemos entender que estamos estudiando estructuras tendinosas de tejido conectivo o fibrótico de tamaño muy pequeño. Se trata de estructuras que aguantan mucha fuerza, pero son de un tamaño muy reducido. Por lo tanto, se requieren equipos de alta potencia para obtener imágenes de alta resolución y cortes con mayor resolución espacial", declara.

Por último, recalca que se trata de roturas de tamaño muy reducido, de 3 o 4 milímetros con agujeros o una profundidad de 1 centímetro. "Desde CreuBlanca empleamos máquinas de alta resolución con 3 Teslas y secuencias específicas de alta definición para valorar las lesiones", concluye.

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