MADRID 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
La fundación sin ánimo de lucro Cris Contra el Cáncer ha destacado el impulso y apoyo que ejerce a estudios de investigación cuyos objetivos son reducir los efectos secundarios y la toxicidad en el tratamiento del cáncer infantil.
Con motivo de la celebración, este domingo, 15 de febrero, del Día Mundial contra el Cáncer Infantil, esta organización ha fijado el reto de conseguir el mencionado objetivo, así como que se produzcan menos secuelas en los pacientes para mejorar la calidad de vida a largo plazo. A su juicio, el éxito de la supervivencia ha abierto este nuevo desafío.
"Hoy curamos a la inmensa mayoría de los niños con cáncer, pero eso no significa que el proceso termine cuando el tumor desaparece", ha declarado el jefe de Onco-Hematología y Trasplante Hematopoyético y director de la Unidad Cris de Terapias Avanzadas del Hospital Universitario La Paz de Madrid, el doctor Antonio Pérez, que ha sostenido que "el gran reto es que esa curación vaya acompañada de la mejor calidad de vida posible".
Cris Contra el Cáncer ha señalado que uno de cada 450 adultos jóvenes en Europa será superviviente de un cáncer pediátrico, además de que más del 60 por ciento desarrollará a lo largo de su vida alguna enfermedad crónica relacionada con el tratamiento recibido. Tal es así que, a corto plazo, cualquier tipo de tratamiento -desde quimioterapia y radioterapia hasta terapias celulares o dirigidas- actúa contra el tumor, pero también puede afectar a tejidos sanos.
Por ello, esta organización ha confirmado que el sistema inmunitario puede quedar debilitado y aumentar el riesgo de infecciones graves. Así, son frecuentes los ingresos hospitalarios, las complicaciones infecciosas y las toxicidades que afectan al corazón, al hígado, al riñón y al sistema nervioso.
"En Hemato-oncología pediátrica, tratamos a pacientes en pleno desarrollo y, por eso, cada toxicidad importa", ha insistido Pérez, que ha añadido que "reducir los efectos secundarios no es un objetivo secundario: es esencial para proteger su futuro". Muchas de las complicaciones se acumulan con el paso del tiempo, y es que, a los 50 años, más de la mitad de los supervivientes habrá sufrido una enfermedad grave relacionada con su historia previa de cáncer.
PROYECTOS DE PROTECCIÓN DE LOS HUESOS Y REHABILITACIÓN VISUAL
En este contexto, Cris Contra el Cáncer ha destacado que es importante proteger los huesos de los niños que han superado un cáncer, ya que la radioterapia, que es esencial, puede alterar el desarrollo normal del esqueleto cuando se administra en etapas clave de la infancia. Frente a ello, el proyecto 'Skeletal Late Effects', liderado por el doctor Phillip Newton, quien es miembro del Instituto Karolinska de Suecia, en colaboración con expertos de este país y de Suiza, busca entender qué ocurre exactamente en el hueso cuando recibe radiación y evitar que ese daño marque el futuro de los supervivientes.
Además, esta entidad ha puesto de relieve la acción 'REVIIH-BT', dirigida por el doctor Michael Reber, que trabaja en el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM, por sus siglas en francés). Este propone, para los menores con pérdida parcial del campo visual, una terapia de rehabilitación basada en realidad virtual.
Por último, Cris Contra el Cáncer se ha referido al 'Proyecto CRIS de Células de Memoria para Pacientes Inmunodeprimidos con Cáncer', que busca que las infecciones que normalmente serían leves no se conviertan en una urgencia en pacientes con un sistema inmunitario extremadamente debilitado. Este, desarrollado en la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas para Cáncer Infantil, está basado en una estrategia centrada en linfocitos T de memoria, que son células inmunitarias entrenadas capaces de reaccionar de forma rápida y potente frente a patógenos concretos.
Con este programa, ya se ha tratado a 15 pacientes inmunodeprimidos con infecciones como citomegalovirus, adenovirus, Epstein-Barr, BK virus y Aspergillus, logrando controlar las infecciones sin tener que interrumpir los tratamientos. A través de ello, también se quiere sentar las bases para crear una especie de biblioteca de células listas para usar, que convierta esta terapia en un recurso clínico para estas personas.