Actualizado 16/02/2011 13:32 CET

Contar con un laboratorio de hemodinámica reduce a la mitad el riesgo de muertes por infarto

MADRID, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

Disponer de un laboratorio de hemodinámica aumenta un 5 por ciento el porcentaje de supervivencia de los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio, pasados los 30 días posteriores al ingreso, y representa una reducción de la mortalidad del 50 por ciento, según un estudio realizado por investigadores del IMIM (Instituto de Investigación Hospital del Mar) de Barcelona y del Hospital Josep Trueta de Girona.

La investigación, que se publica en el último número de la 'Revista Española de Cardiología' (REC), ha analizado la introducción (en el año 1998) de una sala de estas características en el Hospital Universitario Josep Trueta de Girona y su impacto en 1.539 pacientes con un infarto de miocardio en dos periodos de tiempo: entre 1995 y 1997 y 1999 y 2003; es decir, antes y después de su introducción.

Cuando un centro no dispone de esta sala, suele referir a los pacientes a otro hospital para realizarles algunas pruebas e intervenciones cruciales como por ejemplo los cateterismos cardiacos y la revascularización de las arterias coronarias. Esto conlleva, a parte de un retraso en el diagnóstico, un riesgo para el paciente y un gasto extra debido al transporte urgente y medicalizado necesario para su traslado.

Contar con un laboratorio de hemodinámica en las instalaciones del hospital tiende a incrementar su uso y a ampliar la gama de indicaciones, lo que beneficia a los pacientes. Por ejemplo, en este caso, se aumentó el número de angiografías coronarias en un 35,4 por ciento y de intervenciones coronarias percutáneas en un 19,7 por ciento y se redujo, además, el tiempo transcurrido hasta la aplicación de estas técnicas.

Asimismo, este estudio ha analizado la supervivencia de los mismos pacientes pasados dos años tras su ingreso. Los datos obtenidos indican, también, una mejora de la supervivencia tras la instalación de la sala de hemodinámica.

En concreto, la mortalidad por cualquier causa se redujo pasando de un 12,3 a un 7,61 por ciento. En el caso de la mortalidad por enfermedad cardiovascular, la cifra también se redujo, pasando del 8.29 al 4,78 por ciento. Ello se debe, según los expertos, a la mejora del tratamiento recibido durante los primeros 30 días, pero en parte también, a una mejor prevención secundaria derivada del tratamiento más intensivo con estatinas, IECA (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina), betabloqueantes y antiagregantes plaquetarios prescritos al alta.

"La reducción de los tiempos en recibir un tratamiento de revascularización gracias a la instalación de la nueva sala de hemodinámica, y el uso menos restringido de todas las intervenciones diagnósticas y terapéuticas, mejoran probablemente el manejo de los pacientes con infarto de miocardio, lo que redunda en el efecto beneficioso observado", el co-autor del estudio y miembro de la SEC, Jaume Marrugat.