Publicado 01/11/2020 07:59CET

Los 6 consejos para sobrellevar de la mejor manera posible una muerte

Mujer llevando flores a una tumba en un cementerio.
Mujer llevando flores a una tumba en un cementerio. - RAPIDEYE/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 1 Nov. (EDIZIONES) -

    La muerte y la enfermedad son un tabú para nuestra sociedad. A nivel emocional vivimos de espaldas a la muerte. Ésta genera emociones desagradables en nosotros que debemos aceptar y normalizar para superar este gran bache de perder a un ser querido.

   Es más, según defiende el psicólogo especialista en duelo José González, “podemos crecer en la pérdida”, y esto es así porque está relacionado con la capacidad de resiliencia del ser humano.

   “Cuando uno transita un periodo de enfermedad grave es fácil que cambie su manera de vincularse. Si le das tiempo a ese proceso de duelo, te replanteas muchas cosas en la vida y desechas preocupaciones superficiales”, remarca en una entrevista con Infosalus con motivo de la publicación de ‘El duelo. Crecer en la pérdida’ (RBA), un manual escrito durante el confinamiento que ha publicado junto a Manuel Nevado, doctor en Ciencias de la Salud y profesor de Neuropsicología en la Universidad Europea de Madrid, y con el que pretende ayudar a todas aquellas personas que están atravesando un proceso de duelo.

   Ambos son referentes a nivel nacional en el manejo de procesos de duelo. En concreto, José González, que nos atiende en esta entrevista, es psicólogo sanitario y coordinador del programa de duelo de Psicólogos sin Fronteras, y la mitad de su tiempo, fuera de las consultas de psicoterapia, lo dedica a formar a profesional sanitario y a coordinar grupos de duelo en más de 200 hospitales.

   Así, este especialista en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica llama la atención sobre el hecho de que un proceso de duelo “agita nuestros cimientos”, nos supera, y es que perder a alguien muy querido es muy difícil. “Gran parte de la energía en nuestro día a día no lo dedicamos a lo esencial, y ésta es una de las cosas que nos pueden ‘enseñar’ los procesos de duelo, a poner en valor las cosas más importantes de tu vida, a recentrarte”, resalta González.

   Con ello, los consejos que enumera para poder sobrellevar los procesos de duelo son:

   1.- Naturalizar emociones. Quitar la valencia a las emociones, aceptar las desagradables como parte del proceso. Debemos permitirnos conectar con esas emociones desagradables (ira, rabia, tristeza, culpa, enfado, envidia) que surgen ante la pérdida de un ser querido, y que son normales, para llegar a la aceptación. La clave está en permitirte llegar a este momento, en el no taparlas, porque casi siempre al perder a alguien todo el mundo te aconseja que te conectes a la vida, que sigas hacia delante. Eso está bien, pero también el tener espacios para conectar con el dolor que sientes al perder a esa persona. Si no se da esa situación, ese proceso dura más, pudiendo llegar a cronificarse.

   2.- Preguntarte qué necesitas aquí y ahora. Aquí recuerda que cada persona elabora de una forma distinta el proceso de duelo, básicamente “como puede y como quiere”, según necesite.

   3.- Tratar de buscar los bastones emocionales, aquellas personas, acciones o cosas que te ayudan a conseguir lo que necesitas en este proceso, a conectar con esas emociones que van aparejadas en el proceso de duelo. Si hay un momento donde necesitas desconectar, un bastón que puede ayudarte es el deporte, un amigo, mi hermana con quien puedo hablar de la pérdida de mi madre y no siento que la incómodo.

   4.- Darse tiempo y espacio para esto.

   5.- Una vez se va saliendo del túnel, tratar de valorar que el objetivo del duelo no sea olvidarlo, sino recordar a esa persona con una tristeza sostenible. Es una de las claves más importantes, porque sino generalmente los duelos se cronifican.

   6.- Poder ahondar en cómo era mi relación con la persona que ha muerto. En las terapias de duelo se suele pedir una biografía de cómo era esa relación, cómo era la vida con esa persona, ver qué imágenes saldrían. Ser conscientes de que todos los días tengo que tener este péndulo para conectar con el dolor y otros que no, para que no todo sea gris.

CÓMO HAYA FALLECIDO LA PERSONA INFLUYE

   En este contexto, González Fernández subraya que el cómo haya fallecido la persona querida influye en cómo va a ser nuestro proceso de duelo: “Influye en si fundamentalmente se ha participado de los cuidados de la persona y en su despedida. Que te puedas despedir es un factor protector, que le hayas podido decir lo que sentías por ella, que te haya podido dar el ‘feedback’, pero por el carácter tanatofóbico de nuestra sociedad casi nunca se hace”.

   Es más, advierte de que cuando no te despides del ser querido se desarrollan lo que se llaman ‘asuntos pendientes’, que afectan de manera clara a todo el proceso, el sentir por ejemplo que no le dije al 100% lo que sentía a esa persona, o lo importante que era para mi. “Esto ha pasado mucho con la COVID-19, donde muchas personas no se han podido despedir de sus seres queridos, y eso en general hace que el proceso de duelo sea más complejo y tendente al duelo crónico”, agrega.

   Aquí recuerda que una metáfora que emplean muchas personas que han pasado por un proceso de duelo es que cuando muere alguien central para ellos es como si aprendieran a vivir sin una pierna o sin un brazo, por ejemplo.

QUÉ SENTIMOS ANTE UN PROCESO DE DUELO

   Sobre la sintomatología de un proceso de duelo normal, el experto apunta en primer lugar al estado de shock, como estar embotado. “Racionalmente sé que mi padre ha muerto, pero no conecto emocionalmente. Dura generalmente unas horas o días. Muy comunes también son las pseudoalucinaciones, imaginarte a la persona que ha muerto o que le has escuchado”, detalla el psicoterapeuta.

   Soñar de manera reiterada con la persona, la sensación de irrealidad, de que es un mal sueño, son otros de los sentimientos durante el proceso de duelo. “Hay momentos de rabia y de ira, pero también de enfado, a veces hacia el equipo médico, hacia la sociedad, o el gobierno, por ejemplo. Cuando a través de un proceso de duelo que sientes que te han abandonado y te enfadas con la persona que ha muerto, después te sueles sentir culpable, y todo son procesos muy naturales. Esta sintomatología se trabaja en el grupo de duelo, y todo el mundo se siente identificado, y eso tranquiliza, el naturalizarlo, el ver que no se me está yendo la cabeza”, aclara.

   También pueden darse momentos donde desconectas de las emociones desagradables que te provoca la muerte del ser querido, y te sientes culpable de ello, por seguir viviendo tu vida.

   “En un proceso de duelo por la muerte de un ser querido es normal que vivas una montaña rusa emocional. En el mismo día tienes momentos diferentes, y esto genera inestabilidad, el no tener el control sobre lo que te sucede, pero la clave es legitimarlo. El duelo es un proceso subjetivo, emocional, ilógico, y que muchas veces le intentamos dar una salida racional, cuando esto no ayuda”, advierte.

   Según aclara el coordinador del programa de Duelo de Psicólogos sin Fronteras, cuando muere alguien al que quieres y mucho, tu vida cambiará seguro, lo harás de manera distinta. “Debemos aceptar que la muerte de los más importantes en nuestra vida nos modifica. Eso sí, en estos procesos al final del túnel hay una especie de resiliencia. Tras morir otros apreciamos más a los de cerca, cuidas más los vínculos más cercanos, te quitas tonterías de la cabeza. La muerte te hace valorar más cosas que tienes, pero te sacude los pilares de tu vida, aquellas con un valor central”, sentencia José González.

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