5 consejos ante un proceso de fertilidad

Fecundación in vitro, embrión, óvulo, FIV
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Publicado 24/09/2018 8:41:31CET

   MADRID, 24 Sep. (EDIZIONES) -

   "¿Por qué a mi? Cada mes cuando me viene la regla me derrumbo. Soy yo quien tiene que meterse las hormonas en el cuerpo. O soy madre ya, o me separo de él. Nunca me hubiera imaginado tener que acudir a tratamientos para ser mamá. Sólo me apetece tener relaciones cuando estoy ovulando".

   Estos son muchos de los pensamientos que una mujer inmersa en un proceso de fertilidad puede llegar a pensar. "Emocionalmente es muy duro porque la mayor parte de las mujeres se han pensado como madres biológicas cuyos hijos nacen de manera natural, y esto no siempre es así", señala en una entrevista con Infosalus la psicóloga experta en fertilidad Ángeles Urrea, con motivo de la publicación de 'Cuaderno de emociones en procesos de fertilidad' (Editorial Arcopress).

   Esta autora hace especial hincapié en el manual en la necesidad de que, en el día a día, se aporte a estas mujeres el apoyo emocional necesario para hacer este camino más llevadero, en cómo deben manejarse en las relaciones sociales, así como la ansiedad que acompaña a todo este proceso, la importancia de la comunicación y el apoyo de la pareja, las relaciones sexuales cada vez más programadas y frías, las obsesiones, el daño a la autoestima, el miedo a la incertidumbre, a no saber si el deseo de ser madre o padre finalmente se materializará o cómo terminará todo, por ejemplo.

   "A nivel general está el estigma social que tanto hombres como mujeres que se inician en este tipo de procesos se sienten señalados. Está la hombría y la potencia sexual, o el hecho de que una mujer que no es madre no es completa. En líneas generales es como se vive este estigma social", indica la especialista en psicología clínica.

   Según recuerda, en el último informe de 2015 del Ministerio de Sanidad junto con la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), más de 36.000 bebés nacieron ese año a través de reproducción asistida; un año en el que se implementaron casi 127.000 tratamientos de ciclos de fecundación 'in vitro' y 39.000 de inseminación artificial.

   "Aún a día de hoy se lleva mucho en silencio y genera vergüenza este proceso. Está por un lado el estigma social, a pesar de los altos datos de prácticas de reproducción asistida. Se vive con culpabilidad, con el qué he hecho mal. Emocionalmente es un proceso muy duro. Hay algunas personas que cuando están mal quieren contarlo, mientras que la tendencia habitual es a guardarse los sentimientos, no compartiendo lo que sucede porque previsiblemente socialmente me van a señalar", señala Urrea.

   Además, advierte de que desde el exterior no se suele compartir la situación, básicamente por desconocimiento, o los consejos que se aportan no sirven. "Falta comprensión porque por un lado la gente intenta ayudar, pero muchas veces los comentarios no son malintencionados. Como por ejemplo el 'cuando te relajes llegará', y ahí les tocas en lo más profundo porque el proceso en sí es muy estresante", incide la especialista.

   En este sentido, señala que si el mensaje desde el exterior es que se relajen, si a eso se le suma el nerviosismo del proceso, sólo aumentará la sensación de culpabilidad hacia una misma y hacia la pareja. "Generalmente, además, la mujer es muy activa a la hora de buscar información sobre estos procesos, y los hombres no, y la critica de ella hacia él es que ella hace todo y el no", agrega.

   Según sostiene la psicóloga clínica, la mujer lleva más carga además, ya que es la que tiene que hacerse las ecografías de revisión, los pinchazos o medicación hormonal para estimular la ovulación, algo que es desagradable, por ejemplo.

   "Siente que la carga del tratamiento la lleva ella y que él hace poco. Al final en las parejas se termina todo el rato hablando de lo mismo, qué es lo que se puede hacer, qué está pasando y por qué a nosotros. De esta manera se aíslan socialmente, cuando se sabe que una de las bases de la resilencia de las personas son los apoyos sociales con los que cuentan, y entonces todo se convierte en un círculo", precisa Urrea.

   Otro de los aspectos típicos de este proceso es que a nivel teórico suelen tener muchos conocimientos de lo que les sucede pero no saben qué hacer con ello. "Saben que es normal sentir altibajos emocionales en el día a día, pero una vez pasado el mes, cada vez que les viene la regla, el derrumbe es total, lo que significa que no hay embarazo, pero quizá al día siguiente saben que está la ovulación y hay nueva oportunidad. Se levantan. Miran la vida de otra manera, ya que llega la ovulación y se suceden ciclos de altibajos emocionales casi diarios", indica la psicóloga experta en fertilidad.

   Por ello, Ángeles Urrea lamenta que se trate de un proceso duro si se lleva mucho tiempo y se pasan por muchos altibajos y alguna que otra pérdida, al que habría que sumarle aspectos como el aplazamiento de viajes, de proyectos profesionales, o de vivienda. "Se siente que se paraliza mucho la vida de la pareja, y sobre todo de la mujer, esperando algo que nadie te garantiza que vaya a llegar. Por lo que es muy duro. Es un proceso estresante en sí mismo", manifiesta.

   Aquí remarca que, según la OMS, los síntomas psicológicos de este proceso podrían asemejarse a los que sufre un enfermo crónico o oncológico, por ejemplo. "No están solos. Es necesario que escuchen a otras personas que están pasando por el mismo proceso. Alivia mucho ver que les sucede lo mismo que a ti, que esos altibajos forman parte del día a día de un proceso de fertilidad", advierte.

   Así con todo, Urrea enumera una serie de recomendaciones ante estos casos:

   1.- Conectar con ellas mismas, con lo que están viviendo en este momento y que vean principalmente si el deseo es suyo. "A veces uno cree que hay que tener hijos porque es lo que toca y muchas mujeres sí se han planteado esto y han visto que el deseo no es suyo. Pero si es su deseo que luchen y no tiren la toalla, que consulten distintos especialistas sobre su caso", indica.

   2.- Intentar prevenir que cuando alguien se encuentre con dificultad vaya al médico y consulten.

   3.- Que se sientan activas de todo lo que les está pasando. Hay una estrategia psicológica, la evitación, que al no mirar no le das importancia, pero sí deben participar activamente de lo que les pasa. Es su sentir deseo y tienen que hacerse cargo de lo que les pasa

   4.- Que busquen recursos teóricos, saber qué sucede, pero faltan recursos de cómo manejar recursos en el día a día, sentirse id con otras historias similares.

   5.- A nivel de pareja muchas se plantean buscar hijo para formar familiar, cuando la pareja es una familia. "No hace falta el hijo para formar una familia. Si las expectativas son muy estrechas y cerradas, en cuanto a la maternidad o a la paternidad, si quiero tener hijos biológicos es más fácil que me frustre cuando no llegan. Pero si la expectativa es que quiero ser mamá, que quiero trasladarle a ese bebé una confianza, cuidarle, es mucho más fácil que mi expectativa se cumpla, ya que si no es por un embarazo natural será por tratamiento. Cuanto más cerrada sea la expectativa es más fácil que me haga daño", sentencia.

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