El conocimiento biológico del tumor de tiroides permite personalizar el tratamiento y evitar cirugías innecesarias

Archivo - Mujer tocándose el cuello.
Archivo - Mujer tocándose el cuello. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SIAM PUKKATO - Archivo
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Publicado: miércoles, 30 septiembre 2026 17:47

MADRID 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

El jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Ruber Internacional, César Canales Bedoya, ha destacado que conocer la biología de cada tumor de tiroides es, en la actualidad, "tan importante" como la cirugía porque permite personalizar el tratamiento y evitar cirugías innecesarias.

"Cuanto mejor conocemos el tumor, más exactos podemos ser en el tratamiento. Eso significa reducir intervenciones innecesarias cuando podemos hacerlo y actuar de forma inmediata cuando las características de la enfermedad lo requieren. La personalización es uno de los grandes avances que estamos viviendo en el cáncer de tiroides", ha explicado el especialista.

En contra de lo que sucedía hace unos años, los avances en biología molecular, genética, anatomía patológica y otros campos han permitido que, en la actualidad, se conozca que el cáncer de tiroides no es una única enfermedad, sino que "un conjunto de tumores con comportamientos diferentes", lo que supone que "no todos deben tratarse de la misma manera".

Entre los tumores originados en la glándula tiroides, los carcinomas diferenciados son los más frecuentes y presentan generalmente un mejor pronóstico. Frente a ellos, existen tumores con mayor agresividad, como determinados carcinomas pobremente diferenciados, y otros mucho menos frecuentes pero especialmente agresivos, como el carcinoma anaplásico.

Junto a estos, el cáncer medular de tiroides tiene un origen biológico diferente, por lo que requiere un planteamiento diagnóstico y terapéutico específico. A su vez, una lesión localizada en el tiroides no tiene necesariamente su origen en esta glándula y, entre otras posibilidades, pueden darse metástasis procedentes de tumores de otros órganos o linfomas que afecten al tiroides.

"Conocer exactamente qué tipo de tumor estamos tratando es fundamental. La palabra cáncer puede ser la misma, pero el comportamiento de la enfermedad, el tratamiento y el pronóstico pueden ser muy distintos", ha subrayado Canales.

EVITAR PROCEDIMIENTOS QUE NO SEAN BENEFICIOSOS

Estas mejoras en diagnóstico permiten identificar lesiones tiroideas cada vez más pequeñas, pero el doctor ha asegurado que esto no se traduce automáticamente en la necesidad de realizar más cirugías, sino justo al contrario, pues contribuye a seleccionar mejor a los pacientes que realmente necesitan tratamiento quirúrgico y evitar procedimientos que no van a aportarles un beneficio.

"Si conocemos bien la naturaleza y la agresividad de la lesión podemos evitar cirugías innecesarias en determinados pacientes y, al mismo tiempo, actuar con rapidez cuando estamos ante un tumor cuyo comportamiento exige un tratamiento inmediato", ha precisado.

Entre las herramientas que ayudan en este proceso, la ecografía de alta resolución permite estudiar las características del tiroides y de las lesiones que aparecen en él. Por su parte, la punción aspiración con aguja fina (PAAF), cuando está indicada, permite obtener células del nódulo para analizarlas y aportar información que ayude a establecer el diagnóstico.

A ello se han incorporado los avances de la anatomía patológica, la genética y la biología molecular, que permiten caracterizar progresivamente mejor determinados tumores. En este sentido, Canales ha afirmado que "la cirugía comienza mucho antes del quirófano", puesto que "una buena indicación quirúrgica depende de un buen diagnóstico previo".

En este contexto, el diagnóstico precoz sigue siendo fundamental para conseguir buenos resultados. A lo largo del proceso asistencial, César Canales ha puesto en valor la importancia del trabajo multidisciplinar entre distintas especialidades.

"Hoy sería difícil entender el tratamiento del cáncer de tiroides como la decisión aislada de un único especialista. Necesitamos integrar la información clínica, radiológica, anatomopatológica y, cuando procede, molecular para tomar la mejor decisión posible para cada paciente", ha señalado.

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