¿Por qué comer y beber no se llevan bien con la anestesia? Estas son todas las razones

Publicado 25/01/2020 7:59:53CET
Quirófano, anestesia, operación, intervención quirúrgica.
Quirófano, anestesia, operación, intervención quirúrgica. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MONKEYBUSINESSIMAGES

   MADRID, 25 Ene. (EDIZIONES) -

   Al ir a dar a luz, por ejemplo, siempre se aconseja que no comamos ni bebamos horas antes por si se debe poner la epidural, o lo mismo sucede horas antes de una intervención quirúrgica, no es posible comer ni beber por indicación médica. ¿Sabes por qué es?

   Para poder comprenderlo, lo primero que necesitamos conocer bien es qué es la anestesia. El doctor Antonio García Rueda, jefe de Sección del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid, explica que se trata del estado al que sometemos a una persona para poder realizar un procedimiento quirúrgico.

    Según concreta, existen varios tipos de anestesia en relación a esto:

   - La anestesia local, en la que inyectamos un fármaco, anestésico local, en una pequeña zona del cuerpo para anular su sensibilidad.

   -La anestesia regional, en la que inyectamos ese anestésico local en la proximidad de los nervios, lo que va a anular el dolor de toda la zona cuya sensibilidad depende de esos nervios.

   -La anestesia general, donde sometemos al paciente a un estado de coma artificial, reversible, administrándole fármacos que le inducen el sueño y le quitan el dolor.

   Así, según argumenta, cuando se anestesia a un paciente con anestesia general, éste deja de respirar, y con ello es imprescindible, en la mayor parte de los casos, el colocar un tubo en su sistema respiratorio para poder meter y sacar aire con oxígeno dentro de sus pulmones.

   "Al intentar colocar este tubo, dentro de la tráquea, si el estómago no se encuentra vacío en ese momento, cabe la posibilidad de que parte del contenido gástrico vuelva hacia la boca y pase al interior de los pulmones. Como el paciente se encuentra dormido, no puede toser ni utilizar cualquiera de los otros reflejos protectores de la vía aérea, que mantenemos cuando estamos despiertos, y se produce esta situación que llamamos 'broncoaspiración'", señala el doctor García Rueda.

   Por eso, este experto insiste en que es necesario mantener un periodo de ayuno previo a la intervención quirúrgica para evitar el riesgo de que lo que hayamos comido o bebido con anterioridad permanezca aún en el estómago cuando vamos a intubar al paciente.

   "La broncoaspiración es una situación clínica grave. Cuando se produce, lo que habíamos comido ocupa el espacio de los pulmones donde debería llevarse a cabo el intercambio de oxígeno para los tejidos. Además el ácido del contenido gástrico lesiona los pulmones, y la situación puede comprometer la vida del paciente", advierte el también jefe de Sección del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid.

   Además, este especialista apunta que cuando vayamos a ser sometidos a una intervención quirúrgica, aunque sea con anestesia local, y vayamos a permanecer despiertos, pueden surgir complicaciones (reacción alérgica, broncoespasmo, complicaciones quirúrgicas...) que obliguen a realizar una anestesia general, a asegurar la vida del paciente, y para ello será preciso realizar una intubación traqueal.

   "Si el estómago está lleno, la posibilidad de una broncoaspiración es un riesgo para el paciente. Como no todos los alimentos permanecen el mismo tiempo en el estómago, el periodo de ayuno necesario será distinto dependiendo de las características de éste, siendo el menor para el agua (dos horas), y mayor para los sólidos o líquidos, como la leche (seis horas)", puntualiza el experto del Hospital madrileño.

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA ANESTESIA

   Sobre los efectos secundarios de la anestesia, el doctor García Rueda recuerda que estos son "numerosos", aunque celebra que "afortunadamente" los más frecuentes son los más leves.

   "Los efectos graves, o complicaciones fatales, suelen ser muy raros. Entre los más habituales están las náuseas y vómitos postoperatorios, que pueden ser debido a muchas causas, algunas incluso no relacionadas con la anestesia", añade.

   Otras, según agrega, son la posibilidad de una reacción alérgica a los fármacos, o el dolor de garganta provocado por el tubo endotraqueal. Las complicaciones, como el infarto de miocardio, o las graves lesiones cerebrales, son raras debido a la seguridad de los procedimientos con los que se administra la anestesia, sentencia el experto del centro hospitalario madrileño.

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