Archivo - Imagen de una persona con molestias en la rodilla. - DRAGANA991/ ISTOCK - Archivo
MADRID 3 Sep. (EUROPA PRESS) -
El traumatólogo especialista en cirugía de rodilla Óscar Ares ha subrayado la importancia de fortalecer la musculatura que rodea la rodilla, ya que contribuye a estabilizar la articulación, absorber cargas y mantener la capacidad para realizar movimientos cotidianos.
"Necesitamos músculo para movernos y para seguir siendo independientes. Conforme cumplimos años, mantener la fuerza adquiere cada vez más importancia porque es lo que nos permite continuar haciendo nuestra vida", ha explicado el especialista.
Ares ha indicado que durante años se ha asociado el cuidado de las articulaciones con la aparición de una lesión o con edades avanzadas. Sin embargo, apunta que llegar a los 60 o 70 años con una buena capacidad funcional depende también de lo que se haya hecho durante las décadas anteriores.
Así, ha afirmado que mantenerse activo, trabajar la fuerza, controlar el peso corporal y adaptar el ejercicio a las características de cada persona son algunas de las herramientas que pueden contribuir a preservar la función de la rodilla. Y eso no significa protegerla evitando utilizarla.
"Una articulación está hecha para moverse. Evidentemente hay patologías y lesiones que necesitan una valoración específica, pero como norma general el mensaje no debería ser dejar de hacer cosas para proteger nuestras rodillas, sino conseguir que estén preparadas para hacerlas", ha detallado.
"LA RODILLA COMO TERMÓMETRO"
Según el traumatólogo, más allá de las lesiones, la artrosis o el uso de prótesis, la salud de las rodillas funciona como un auténtico "termómetro" de la autonomía. Ares advierte de que su deterioro no solo desencadena dolor, sino que conduce al sedentarismo, al abandono de hábitos cotidianos y a una pérdida progresiva de la independencia.
"Muchas veces pensamos en la rodilla únicamente cuando duele, pero una rodilla funcional es fundamental para algo mucho más importante: mantener nuestra movilidad y nuestra independencia a medida que cumplimos años", ha declarado Ares.
Por otra parte, ha advertido de que no poder hacer algo que hace unos años se realizaba con normalidad no debería atribuirse automáticamente a la edad. Especialmente cuando existe dolor persistente, inflamación, sensación de inestabilidad, bloqueo de la articulación o una pérdida progresiva de movilidad, conviene estudiar qué está ocurriendo. Pero también existen señales más sutiles: necesitar cada vez más apoyo para levantarse, evitar escaleras sistemáticamente o reducir considerablemente la distancia que podemos caminar.
Para Ares, el verdadero objetivo de cuidar esta articulación va mucho más allá de evitar una futura operación. "Cuando hablamos de cuidar las rodillas no estamos hablando solamente de evitar una lesión, una prótesis o una cirugía. Estamos hablando de poder seguir caminando, haciendo ejercicio, viajando y realizando nuestras actividades cotidianas durante el mayor número de años posible", ha manifestado.