Los cardiólogos ven necesario el tratamiento individualizado en pacientes con fibrilación auricular no valvular

Actualizado 06/07/2015 1:15:52 CET

MADRID, 1 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 88 por ciento de los cardiólogos creen que los pacientes con fibrilación auricular no valvular (FANV) son muy diversos, por lo que es importante focalizar el tratamiento en las particularidades de cada uno, sus características y comorbilidades, con el objetivo de proporcionarles una terapia adecuada, según una encuesta global a cardiálogos llevada a cabo por 'Daiichi Sankyo' y la 'Heart Rhythm Society'.

La encuesta, presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC por sus siglas en inglés), en la que han participado 1.100 cardiólogos de 7 países (España, Estados Unidos, Brasil, Francia, Alemania, Japón y Reino Unido), revela que el riesgo de sangrado, el historial de ictus hemorrágico del paciente y su cumplimiento de la terapia son los tres factores más importantes (entre un total de 23 factores) que los cardiólogos consideran a la hora de tratar a sus pacientes para la prevención de ictus en FANV.

De igual forma, según la encuesta, a la hora de elegir una terapia anticoagulante para la prevención de ictus en pacientes con FANV, el factor que más se tiene en cuenta es el perfil de eficacia global del medicamento.

Entre los cardiólogos que tratan a pacientes que no reciben terapia anticoagulante, aproximadamente uno de cada tres de estos pacientes tienen un nivel de riesgo de accidente cerebrovascular que justifica el tratamiento con anticoagulantes orales, en base a las directrices de tratamiento actuales. De forma global, el rechazo del paciente, el riesgo de sangrado y las contraindicaciones son las tres principales razones por las que algunos pacientes con FANV no reciben terapia con anticoagulantes orales para la prevención de ictus.

"Un revelador hallazgo de esta encuesta global es que una parte significativa de pacientes con FANV que debería recibir terapia con anticoagulantes orales de acuerdo a las guías, no la está recibiendo", afirma el miembro de la Heart Rhythm Society Hugh Calkins. "Otro hallazgo particularmente reseñable es que en todos los países participantes, prácticamente todos los cardiólogos señalaban que los pacientes con FANV son susceptibles de experimentar retraso en el diagnóstico de su condición", añade.

Según los resultados de la encuesta, el 98 por ciento considera que los pacientes con FANV podrían experimentar retraso en el diagnóstico, principalmente porque son asintomáticos (86%), pero también debido a la falta de concienciación entre los médicos de atención primaria (40%) y el público general (36%).

EL 84% CONSIDERA ESENCIAL LA COORDINACIÓN ENTRE PROFESIONALES

Por otro lado, se analizan las necesidades médicas no cubiertas de la FANV, incluyendo la coordinación de los agentes implicados en su tratamiento y el rol de los cuidadores. La coordinación ha demostrado mejorar los resultados en otras áreas terapéuticas y, por este motivo y de acuerdo a la encuesta, el 84 por ciento de los cardiólogos cree que es un factor importante para el manejo de la FANV. No obstante, "sólo uno de cada tres cree que, en la actualidad, la coordinación entre los agentes implicados en el tratamiento de la FANV es adecuada en sus respectivos países".

Por su parte, el rol de los cuidadores se considera importante, con el 75 por ciento de los cardiólogos encuestados "de acuerdo en que éstos deberían jugar un papel más importante en el cuidado de los pacientes con FANV". De media, los cardiólogos consideran que "el 50 por ciento de los pacientes con FANV cuenta con un cuidador".

El 73 por ciento de los cardiólogos cree que los pacientes que tienen un cuidador están mejor capacitados para manejar su condición que aquellos que no lo tienen. Asimismo, el 84 por ciento está de acuerdo en que los cuidadores deberían ayudar a los pacientes a comunicarse en mayor medida con los profesionales sanitarios que les atienden.

La fibrilación auricular (FA) es un estado en el que el latido del corazón es rápido e irregular, y puede provocar ictus (el paciente presenta un riesgo entre 3-5 veces mayor de padecer ictus). Afecta aproximadamente a un 2,3-3,4 por ciento de personas en los países desarrollados.

El ictus provocado por cualquier etiología es la segunda causa más frecuente de muerte en el mundo, respondiendo a cerca de seis millones de muerte cada año. Los ictus originados por la FA son casi dos veces más mortales a los 30 días que los sufridos por pacientes que no tienen FA y tienen peor prognosis que los ictus no relacionados con la FA, con un riesgo un 50 por ciento mayor de sufrir una incapacidad en un plazo de tres meses.