CAR-T y linfoma: así están cambiando las reglas del juego (aunque todavía hay importantes retos por resolver)

Archivo - Terapia CAR-T.
Archivo - Terapia CAR-T. - KROT STUDIO/ISTOCK - Archivo
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Publicado: sábado, 30 mayo 2026 7:59

   MADRID, 30 May. (EDIZIONES) -

   Según la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), el linfoma es el cáncer más frecuente de la sangre, producido por la proliferación maligna de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos, las células de defensa del sistema inmunitario). Actualmente, se desconocen sus causas, si bien cada vez es mayor el porcentaje de casos que se curan gracias a los últimos avances.

   Entre estos se encontraría la terapia celular CAR-T, en la que centramos este artículo, una nueva vía terapéutica que, sin duda, ha mejorado las expectativas de vida en muchos pacientes, y con gran potencial en el futuro.

   Para conocerla un poco mejor charlamos en Europa Press Salud con Gloria Iacoboni, hematóloga del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigadora del Grupo de Hematología del VHIO, quien nos explica que, a grandes rasgos, estas terapias modifican genéticamente determinados glóbulos blancos de un paciente que padece un tipo de linfoma concreto (subsidiario de esta terapia porque no todos los son), para que el sistema inmunitario pueda detectar las células malignas y eliminarlas.

   En concreto, al año se diagnostican 11.000 casos de linfoma, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). 9.500 de ellos linfoma no Hodgkin, y 1.500 linfoma de Hodgkin. “Estas terapias estarían dirigidas a algunos pacientes con linfoma no Hodgkin B, una proliferación patológica de linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco”, precisa Iacoboni.

CÓMO FUNCIONA CAR-T

   En ella, se realiza una recogida de glóbulos blancos y se modifican genéticamente para que expresen o muestren en su superficie unos receptores que previamente no estaban ahí, de forma que a nuestro sistema inmunitario le sea más fácil reconocer y eliminar a las células malignas del linfoma.

   La también miembro del Grupo Español de Linfomas/Trasplante Autólogo de Médula Ósea (GELTAMO) y del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético (GETH), ambos grupos de trabajo de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, quien nos facilita esta entrevista, resalta que en la actualidad las CAR-T emplean células del propio enfermo (autólogas), y donde, como hemos contado, se modifican las células del enfermo para eliminar el linfoma.

MEJORAR LA EFICACIA Y SEGURIDAD DE LAS ACTUALES CAR-T

   Así, en la actualidad hay múltiples líneas de investigación en torno a estas nuevas terapias celulares, y que buscan mejorar tanto su eficacia como su seguridad. Cita que, por ejemplo, algunas buscan modificar las dianas que permiten identificar esas células malignas (sobre todo para pacientes que recaen tras terapia CAR-T anti-CD19).

   “En el laboratorio se está trabajando por aumentar las dianas, el ‘constructo’ con el que identificar a las células malignas. Para ello, se coloca en los glóbulos blancos (linfocitos, concretamente) un receptor para que el sistema inmunitario sea capaz de detectar a la célula maligna y le sea más fácil eliminarla. “Las terapias CAR-T autólogas (a partir de células del propio paciente) en el linfoma no Hodgkin B usan la diana CD19, un marcador de linfocito B, que es la célula patológica en este caso. Pero también está en investigación dirigir los linfocitos T-CAR contra los marcadores CD20 y CD22, entre otros targets”, subraya.

   Otro de los desafíos se sitúa en el proceso de manufactura, como comenta esta doctora, es decir, lo que sucede en el laboratorio para ‘fabricar’ esa terapia a medida para el cáncer del paciente: “Se está modificando el proceso de manufactura de las células para que la calidad del linfocito sea mayor, sean potencialmente más activos y menos exhaustos; pero también para acortar el tiempo de manufactura, que suele estar entre 3 y 4 semanas, un periodo crucial para algunos pacientes”.

   Esta experta de la SEHH sostiene que ahora mismo también se está trabajando en ensayos clínicos para combinar las terapias CAR-T con otras moléculas o fármacos que puedan incluso mejorar y optimizar su actividad; al tiempo que se está investigando en cómo ofrecer CAR-T como primera línea de tratamiento en ciertos casos de alto riesgo, justo tras el diagnóstico, cuando actualmente se emplea como segunda línea de tratamiento.

¿CART EN TEJIDOS SÓLIDOS?¿Y EN ENFERMEDADES AUTOINMUNES?

   Pero sin duda, otra de las líneas de investigación actuales se centra el desarrollo de CAR-T para tumores sólidos, un campo en el que se trabaja estrechamente con los oncólogos, según apunta esta hematóloga del Vall d’Hebron, si bien donde no se han alcanzado el mismo desarrollo que en hematología.

   “Cuesta encontrar una diana que se exprese en los tumores sólidos pero no se exprese al mismo tiempo en tejidos sanos. Hay muchas investigaciones y aproximaciones en este campo, no sólo con CAR-T, sino también con otras terapias celulares similares que usan otras estrategias inmunológicas”, sostiene.

   Esta miembro de la SEHH subraya, además, que se está explorando el potencial de las CAR-T en ensayos clínicos en materias relativas a la Medicina Interna, la Neurología, o la Reumatología, en el campo de las enfermedades autoinmunes como la miastenia gravis, o la miositis, por ejemplo.

EL FUTURO DE LAS CAR-T ALOGÉNICAS

   “Sí que es verdad que en ensayos clínicos se están probando CAR-T alogénicas, es decir, a partir de células de un donante sano, de forma que no haya que hacer una recogida de células al paciente, sino que éstas se obtienen de fuentes externas. Pero de manera muy preliminar. Ya se han tratado a pacientes en el mundo, pero todo dentro de ensayos clínicos, y aún falta por comprobar su eficacia y seguridad”, apunta esta investigadora.

   Entre otras de sus ventajas, tal y como comenta, se encontrarían el que para recibir las CAR-T alogénicas no se debe esperar a ese proceso de manufactura porque ya estarían fabricados a partir de donantes sanos, de fuentes externas, algo que también influiría en la calidad de esas células: “La calidad de linfocitos sería mejor que la de pacientes que ha pasado por tratamientos de quimioterapia previos, como sucede a día de hoy, donde la calidad de base de esos linfocitos entonces no es perfecta. Pero si es de donante voluntario sí será basalmente de mejor calidad”.

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