Actualizado 01/04/2013 10:58:20 +00:00 CET

El cambio de horario puede causar cansancio, malestar general, somnolencia y alteraciones del ánimo

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LOVE KRITTAYA/WIKIMEDIA

El organismo necesita entre tres y siete días para adaptarse

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

El cambio de horario que supone el paso del invierno a la primavera con un mayor número de horas de luz solar puede generar en algunos sectores de la población cansancio, malestar general, somnolencia e incluso alteraciones en el estado de ánimo.

Expertos del servicio de Neurofisiología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recuerdan que estas pequeñas alteraciones se superan en un corto espacio de tiempo de entre 3 y 7 días y sólo si éstas persisten es recomendable acudir al médico por si estos síntomas se debiesen a otra causa.

Según los expertos, éstos son algunos de los efectos normales que se registran en el organismo, puesto que las funciones de los órganos más importantes del ser humano dependen de la fabricación y secreción de hormonas vinculadas directamente con los ciclos de vigilia y sueño --cortisol y melatonina--, en este caso, alteradas por el cambio de horario de primavera que ha obligado a adelantar los relojes una hora.

En este proceso se produce una desincronización de los ritmos internos con los ambientales. El comienzo de la secreción de melatonina se produce al caer la tarde, aproximadamente a las 19.00 horas, y su máxima producción se registra entre las 02.00 y las 06.00 horas. Al despertarnos con la luz del día, el nivel de cortisol ya está en alza para activar al ser humano.

"Es habitual en algunas personas la incidencia de esta astenia primaveral caracterizada por fatiga, cansancio, algún trastorno digestivo e incluso un menor rendimiento", detalla la doctora Soledad Mañas, neurofisióloga en la Unidad del Sueño del Hospital de La Candelaria.

Según la especialista, el cambio de horario "puede afectar a pacientes con patologías neurológicas o que toman medicación y también a personas mayores, ya que su mecanismo de adaptación es más lento". "El sistema circadiano es muy sensible al tratamiento con fármacos y la estructura del sueño es de por sí muy frágil e inestable en personas con edad avanzada", añade.

RECOMENDACIONES ANTE EL CAMBIO DE HORA

Los expertos del servicio de Neurofisiología de La Candelaria indican que existen tratamientos que implican el uso de cronobióticos, capaces de acelerar la sincronización de nuestro sistema circadiano con el ambiente y nuevo horario, entre los que se encuentran la fototerapia y la melatonina, pero sin duda, factores importantes que ayudarán a superar las pequeñas molestias del cambio horario de primavera es la dieta y el ejercicio.

Además, se pueden seguir otros consejos para evitar una mayor repercusión en el ritmo cronobiológico de cada persona, como propiciar la entrada de luz natural o activar un foco de luz potente a la hora de levantarse, así como darse una ducha refrescante (sobre todo en la cabeza), e iniciar la mañana con música alegre y mucho ritmo.

En cuanto a la dieta, es recomendable tomar vitamina C en forma de cítricos para mantenerse en vigilia; el kiwi es adecuado tomarlo durante la mañana; el desayuno podría incluir hidratos de carbono de absorción lenta como cereales, así como bebidas como té y café, que son estimulantes.

Durante la tarde-noche se recomienda tomar plátanos (ricos en melatonina y serotonina, además de actuar como relajante muscular por su contenido en magnesio). En esta línea se aconseja miel y leche templada (por su contenido en triptófano), pan integral (rico en vitaminas B1 y B6) y omega 3 (favorece la síntesis de triptófano).

En cuanto al ejercicio físico, es mejor una actividad suave o de mantenimiento a media tarde y con luz natural. Por la mañana, al levantarse, un ejercicio más dinámico.