Archivo - Imagen de recurso de una persona mayor. - UNIVERSIDAD DE BIRMINGHAM - Archivo
MADRID, 7 Oct. (EUROPA PRESS) -
Una de cada cinco personas mayores de 75 años (18,4%) no puede permitirse pagar ayudas para la baja visión, como lupas o filtros, pese a que una de cada cuatro podría mejorar su calidad visual con estos dispositivos, según revela un nuevo informe de la asociación Visión y Vida.
Los resultados del documento, presentado este miércoles en Madrid en el marco del Día Mundial de la Visión, se basan en 832 revisiones realizadas a personas mayores de 75 años por ópticos-optometristas.
Así, en el grupo de 75 a 79 años, el 18,8 por ciento si podría beneficiarse de una mejor visión con ayudas ópticas, cifra que se eleva hasta el 48,6 por ciento en aquellas con más de 90 años.
La asociación considera que estos datos, junto con los resultados del Plan VEO, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Sanidad que facilita ayudas de hasta 100 euros para gafas y lentes de contacto a menores de 16 años, ponen de manifiesto la necesidad de extender este tipo de apoyo a las personas mayores.
"Después del Plan VEO debería haber un plan destinado a ofrecer ayudas a las personas mayores y, por extensión, un plan de salud visual que estableciera revisiones visuales programadas a lo largo de la vida", ha manifestado el presidente de Visión y Vida, Salvador Alsina.
En este contexto, Alsina ha denunciado que cerca de dos millones de personas mayores de 65 años podrían estar padeciendo 'pobreza visual', al tiempo que ha subrayado que las personas mayores a menudo asumen su situación visual como algo normal, aunque esta pueda ser mejorable. "Ver bien a todas las edades es importante, pero, a partir de cierta edad, es fundamental para evitar caídas o poder disfrutar de cosas pequeñas, como coser o ver el fútbol de los nietos", ha señalado.
CASI LA TOTALIDAD DE PERSONAS CON MÁS DE 75 AÑOS NECESITA GAFAS
El documento indica que el 97,2 por ciento de las personas mayores de 75 años necesita gafas o lentes de contacto para realizar alguna actividad cotidiana. Por sexos, los hombres utilizan más las gafas para conducir, mientras que las mujeres las usan con mayor frecuencia para realizar tareas.
Asimismo, para el 67,5 por ciento su visión está bien y solo dos de cada diez cree que es mala. Además, un 13,7 por ciento considera que su visión es perfecta. En las personas mayores de 90 años, cuatro de cada diez considera que su visión es mala, mientras que el 4,5 por ciento cree que es perfecta.
Igualmente, más de la mitad de las personas encuestadas, el 54,1 por ciento, refiere problemas de visión nocturna o deslumbramiento. Entre quienes tienen 90 años o más, esta proporción asciende al 69,3 por ciento.
Casi la mitad de las personas de la muestra con una agudeza visual de 0,1 considera que tiene una visión buena o muy buena. Estos datos ponen de manifiesto que la percepción que tienen las personas mayores sobre su capacidad visual no siempre se corresponde con su situación real.
Por su parte, el 51 por ciento de las personas mayores de 75 años ha renovado sus gafas o lentes de contacto en los últimos tres años, mientras que más del 22 por ciento lleva más de cinco años sin revisarlas, y en algunos casos hasta siete años.
Una de las consecuencias del envejecimiento del ojo es la aparición de las cataratas. En concreto, la mitad de la muestra ya ha recibido un diagnóstico, aunque el 46,6 por ciento señala que le han indicado más de un años de espera hasta su operación.
En este contexto, el 14,9 por ciento de las personas incluidas en el informe padece degeneración macular asociada a la edad (DMAE). La prevalencia de la DMAE aumenta con la edad, desde el 9,9 por ciento entre las personas de 75 a 79 años hasta el 39,8 por ciento entre quienes tienen 90 años o más.
ESTRATEGIA NACIONAL DE PREVENCIÓN DE LA CEGUERA EVITABLE
Por todo ello, la coordinadora de Visión y Vida, Elisenda Ibáñez, ha defendido que España necesita una estrategia nacional de prevención de la ceguera evitable liderada por el Gobierno y consensuada en el Consejo Interterritorial de Salud con todas las comunidades autónomas. "Donde hay que implantar planes específicos con dotaciones presupuestarias adecuadas y donde las asociaciones de pacientes participen en su desarrollo", ha añadido.
Así, ha destacado que establecer un calendario de visitas a ópticas y consultas oftalmológicas es imprescindible para la detección y prevención de problemas visuales, especialmente entre los niños y las personas mayores de 75 años.
Al mismo tiempo, ha advertido de que el coste social de una mala visión es "altísimo", ya que puede provocar consecuencias como caídas o fracturas. "El coste medio de una fractura de cadera es de cerca de 10.000 euros. Invertir en la salud visual de nuestros mayores debe ser una gran prioridad como sociedad", ha señalado.
"Hay que actuar para que las personas mayores dispongan de las ayudas necesarias para mejorar su calidad de vida", ha concluido Ibáñez.