Publicado 11/08/2020 11:08:23 +02:00CET

Los brotes de ansiedad se doblaron en padres con niños con autismo durante el confinamiento

Mujer con deprensión frente a la ventana en su casa. Confinamiento, salud mental. Covid-19
Mujer con deprensión frente a la ventana en su casa. Confinamiento, salud mental. Covid-19 - MARTIN DIMITROV / MARTIN-DM - Archivo

MADRID, 11 Ago. (EUROPA PRESS) -

El centro de psicología infantil Instituto Alcaraz ha detectado en las últimas semanas un incremento del doble en los casos de brotes de ansiedad en los progenitores de menores diagnosticados con autismo (TEA), como consecuencia del periodo de confinamiento decretado en el Estado de Alarma, la ruptura de los hábitos de los menores en cuanto a su régimen de visitas a los centros escolares y educativos, así como por el incremento del aislamiento social que genera la actual situación.

"Ante la demanda de muchos padres y madres, hemos tenido que establecer una escuela de verano para atender a los niños con TEA, uno de los pocos con personal especializado porque exige unos cuidados especializados por cada dos niños", explica su cofundadora, Sheila Alcaraz.

La psicóloga, experta en niños con este diagnóstico, ha comentado que "se configuró como un servicio doble". "Seguir trabajando con los menores, que han sufrido en algún caso un retroceso en su conducta, y permitir un respiro a los padres que en muchos casos se encuentran en un 'bournout emocional' como consecuencia de la atención 24 horas de sus hijos e hijas", agrega.

Las directoras de Instituto Alcaraz, Estefanía y Sheila Alcaraz, señalan que "esta situación tan anómala de aislamiento real y a través de elementos de protección higiénico-sanitaria ha generado que muchos de estos menores con dificultades en el contacto social asuman mejor la situación, pero se retraigan más aún en actividades y juegos solitarios".

"Hemos notado, junto con los padres y madres que nos han consultado, que los menores han incrementado sus dificultades de atención, en habilidades sociales, en la dificultad en lectura y escritura, entre otras muchas", especialmente entre los niños de siete a 12 años. Los más pequeños han intensificado sus dificultades de conducta, mientras que en los adolescentes se ha detectado dificultades en el estado de ánimo y habilidades sociales", detalla Estefanía Alcaraz.

El equipo profesional de Instituto Alcaraz recomienda en este periodo vacacional buscar espacios abiertos y al aire libre con el que estar con los menores diagnosticados con TEA. "En estos casos es más fácil tenerlos seguros, permitiendo una mejor relajación para los padres, puesto que los menores se entretienen con aquellos elementos que les rodea y les es más fácil el contacto social", apuntan.

Para los padres y madres, aconsejan buscar momentos de tiempo propio con ayuda de terceros, puesto que también debe primar la calidad del tiempo asignado a lo hijos, frente a la cantidad. "El nivel de ansiedad de los padres, inevitablemente repercute en los hijos; una situación muy complicada para estas familias en las que deben aprender y buscar recursos para gestionarlos", señalan.

"En estos tiempos en que ha estado operativo el campus son muchos padres y madres que veían como un respiro un rato de paseo por la playa, para hacer las compras o para estar juntos en pareja. Sin duda, estos huecos son buenos para los padres y son magníficos para sus niños", concluyen.

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