Los antihistamínicos comunes ofrecen pocos beneficios para el eccema

Archivo - Eczema dermatitis
Archivo - Eczema dermatitis - IRINA ESAU/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: viernes, 31 julio 2026 7:49

    MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Es habitual que quienes buscan alivio para el eccema o la dermatitis atópica recurran a antihistamínicos, pero una nueva investigación de la Universidad McMaster (Canadá) ha descubierto ahora que estos medicamentos de uso común no mejoran significativamente los síntomas y, en el caso de algunos de los antihistamínicos más utilizados, pueden incluso ser perjudiciales.

   Los antihistamínicos orales son un medicamento común en los hogares de todo el mundo, y muchos se pueden adquirir sin receta. Se cree que ayudan a aliviar el picor y los trastornos del sueño causados por el eccema, pero la práctica clínica y las guías varían en cuanto a sus posibles beneficios debido a la falta de evidencia concluyente.

   Según el estudio que publican en la revista 'BMJ', los investigadores descubrieron que los antihistamínicos orales no mejoran significativamente los resultados más importantes para el control del eccema y pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo.

   Para llegar a esta conclusión, se realizó una revisión sistemática de 47 ensayos aleatorizados con 6230 niños y adultos con eccema de leve a grave, el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre el tema.

   "El tratamiento del eccema se centra cada vez más en controlar la inflamación cutánea e inmunitaria con cremas hidratantes, tratamientos antiinflamatorios tópicos y tratamientos corporales completos como la fototerapia, los fármacos biológicos y los inhibidores orales de JAK . Por ello, es importante saber si los antihistamínicos aportan beneficios importantes o, por el contrario, aumentan la carga del tratamiento y causan daños", afirma el autor principal, Derek Chu, profesor asociado del Departamento de Medicina de McMaster, titular de la Cátedra de Alergia de los Institutos Canadienses de Investigación en Salud y director de la Red Canadiense de Ensayos Clínicos sobre Alergia.

   La revisión analizó dos categorías de medicamentos: antihistamínicos modernos de segunda generación y antihistamínicos más antiguos de primera generación y reveló que los medicamentos de segunda generación -conocidos comúnmente con nombres comerciales como 'Reactine', 'Claritin', 'Aerius', 'Allegra', 'Rupall' y 'Blexten'- producían pequeños cambios en la gravedad del eccema y el picor, pero que el alivio no alcanzaba lo que los pacientes y sus médicos considerarían una mejora importante.

   Los antihistamínicos de primera generación -comúnmente conocidos bajo marcas como 'Benadryl', 'Chlor-Tripolon' y 'Polaramine'- no produjeron ninguna mejoría notable. Sin embargo, es probable que estos medicamentos más antiguos aumenten la como somnolencia, confusión, lentitud mental o bajo rendimiento escolar o laboral. Cada vez se reconoce más que estos efectos persisten durante varios días después de su uso. Entre los antihistamínicos de segunda generación más recientes, los efectos cognitivos fueron mucho menores y variaron según el fármaco (bilastina, desloratadina y fexofenadina fueron los menos sedantes).

   "Los hallazgos respaldan la necesidad de abandonar el uso rutinario de antihistamínicos en el tratamiento de la dermatitis atópica y optar por tratamientos más eficaces, con menor riesgo de causar daño y mayor certeza para controlar la inflamación del eccema. Esto también puede contribuir a que el control del eccema sea lo más sencillo y directo posible, permitiendo que los pacientes se centren en tratamientos de alto valor", afirma Chu, quien trabaja en el Departamento de Métodos de Investigación en Salud, Evidencia e Impacto de la Universidad McMaster.

   Los investigadores precisan que los antihistamínicos orales sí tienen un lugar en el tratamiento de afecciones alérgicas como la fiebre del heno, las alergias estacionales y la urticaria.

Contador

Contenido patrocinado