Publicado 14/06/2022 15:17

La anestesia intradural, vinculada a mayor uso de analgésicos tras fractura de cadera

Archivo - Quírofano, cirugía, anestesía
Archivo - Quírofano, cirugía, anestesía - WAVEBREAKMEDIA/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

En algunas cirugías se utiliza cada vez más la anestesia raquídea o intradural en lugar de la anestesia general como método para proporcionar más comodidad a los pacientes y reducir el uso de analgésicos. Ahora, un estudio realizado en pacientes con fractura de cadera ha mostrado que este cambio puede tener el efecto contrario al deseado.

"Los pacientes que recibieron anestesia espinal sí recibieron menos opiáceos en el quirófano, pero acabaron teniendo más dolor, y más uso de analgésicos recetados después de la cirugía", explica el autor principal del trabajo, Mark Neuman, profesor asociado de Anestesiología y ex presidente del Grupo de Trabajo de Opiáceos de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).

Si bien el estudio, publicado en la revista científica 'Annals of Internal Medicine', no puede determinar de manera concluyente si esto se debió a la anestesia espinal en sí o al hecho de que se administraron menos opioides por adelantado, "este es un resultado que debería hacer que la gente examine algunas de las suposiciones que informan las vías de atención actuales", según los autores.

Neuman y sus colegas trataron de comprobar si las suposiciones sobre la anestesia espinal y la disminución del dolor eran exactas. Así que examinaron los datos de 1600 pacientes que se habían sometido a una cirugía de fractura de cadera entre 2016 y 2021 en docenas de hospitales de Estados Unidos y Canadá.

El estudio se denominó 'REGAIN Trial', y aproximadamente la mitad de los inscritos recibieron anestesia espinal para su cirugía, mientras que la otra mitad recibió anestesia general. Se pidió a cada paciente que evaluara sus niveles de dolor (en una escala del 1 al 10) en distintos intervalos, y que indicara el uso de analgésicos recetados tras la intervención.

En general, los pacientes valoraron su peor dolor al día siguiente de la intervención, y los pacientes con anestesia raquídea indicaron niveles ligeramente superiores de su peor dolor, con una media de 7,9 sobre 10, frente a 7,6 entre los que habían recibido anestesia general.

Después, los pacientes con anestesia espinal tenían un 33 por ciento más de probabilidades que los pacientes con anestesia general de seguir tomando analgésicos recetados aproximadamente dos meses después de la intervención. No se observó una diferencia significativa en el uso de analgésicos recetados a los seis y 12 meses de la intervención, pero Neuman seguía siendo cauteloso con lo que veía.

"Aunque los resultados a los 180 y 365 días no son estadísticamente significativos, el resultado a los 60 días sigue siendo preocupante, ya que podría haber daños relacionados con la medicación, como la depresión respiratoria o el exceso de sedación, a corto plazo", detalla Neuman.

El estudio sigue a la investigación realizada por estos mismos investigadores en 2021, que demostró que la anestesia general era tan segura para los pacientes que habían sufrido una fractura de cadera como la anestesia espinal. De nuevo, los resultados de ese estudio iban en contra de una suposición relativamente extendida en la comunidad médica.

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