Archivo - Análisis de sangre. - OJOS DE HOJALATA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 29 May. (EUROPA PRESS) -
Los parámetros cuantitativos que se obtienen del análisis de una muestra de sangre, como son la hemoglobina, el número de plaquetas o el número y tipo de leucocitos, junto con la observación al microscopio de las células que circulan en ella, son "claves" para detectar una situación clínica crítica o un cáncer oculto, según la presidenta del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), Anna Merino.
"La observación de células cancerígenas en sangre se debe a que los tumores pueden liberar millones de células malignas y, aunque la mayoría de ellas mueren al entrar en el torrente sanguíneo, si las vemos en la sangre nos indican que la enfermedad está avanzando, y con una mayor probabilidad de producir metástasis", ha declarado.
Los especialistas del Laboratorio Clínico, con la realización de pruebas no invasivas como el frotis sanguíneo, pueden detectar diferentes enfermedades y patologías malignas de origen hematológico, como leucemias o linfomas.
En este sentido, la Medicina de laboratorio no solo participa en el diagnóstico, sino que es "imprescindible" para la monitorización del paciente durante su tratamiento y también durante su evolución y detección de enfermedad residual a lo largo del tiempo.
De las miles de muestras de sangre que se realizan cada día, alrededor del 10 por ciento se analizan en el microscopio y, en algunas ocasiones, los profesionales descubren células de tumores malignos circulando en la sangre, lo que se conoce como carcinocitemia.
Entre los diferentes tipos de cáncer, se han observado células malignas en sangre con más frecuencia en los tumores de mama y de pulmón, pero también de piel, colorrectal, de próstata, estómago o de páncreas, entre otros.
DIFERENCIA CON LAS CÉLULAS MALIGNAS DE LA LEUCEMIA
"Las células tumorales se parecen a las células malignas de origen hematológico asociadas a las leucemias agudas, por lo que son difíciles de reconocer; evidenciándose el papel insustituible de la Medicina de Laboratorio en el diagnóstico rápido y preciso de pacientes graves", ha continuado.
Además, el hallazgo al microscopio de carcinocitemia en el laboratorio permite el diagnóstico de un tumor maligno antes incluso de que se conociera su origen, así como la detección de recaídas de un cáncer de mama anterior al "visualizar las células malignas en el frotis sanguíneo".
El frotis sanguíneo consiste en la extensión de una gota de sangre del paciente sobre un portaobjetos, su tinción con colorantes y la observación al microscopio de la morfología de los leucocitos, hematíes, plaquetas u otras células malignas.
"La sangre es muy fácil de obtener mediante una simple extracción y con esta prueba es posible detectar un gran número de cambios en las células sanguíneas relacionados con enfermedades", ha puntualizado Anna Merino, que ha incidido en que es un procedimiento no invasivo.
El laboratorio no se limita al diagnóstico de la enfermedad, sino que participa "activamente" en el seguimiento terapéutico, la medicina personalizada y la toma de decisiones clínicas complejas.
"En la especialidad, los profesionales no somos visibles para los pacientes porque no nos conocen directamente. Pero cuidamos de ellos dando unos resultados de pruebas analíticas que van a ayudar a que su enfermedad se diagnostique precozmente. Después vamos a vigilar para detectar cualquier cambio analítico que pueda ser de alarma durante su tratamiento o evolución", ha concluido.