Publicado 25/06/2020 12:56CET

Alergólogos recuerdan a los asmáticos que deben ser más disciplinados con la prevención contra el Covid-19

Mujer asmática con mascarilla, guantes e inhalador.
Mujer asmática con mascarilla, guantes e inhalador. - PHEELINGS MEDIA/GETTY - Archivo

MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha recordado a los pacientes asmáticos que deben ser "más vigilantes y disciplinados" con las medidas generales de prevención del contagio por el nuevo coronavirus.

Y es que, los asmáticos, debido a su patología, tienen unas vías respiratorias "mucho más susceptibles" a cualquier tipo de infección, especialmente las víricas. "Si un paciente tiene una infección vírica y es asmático, va a tener una mayor inflamación que un paciente que no lo es. Esto va a favorecer a que aumente el riesgo de crisis de asma", ha comentado el presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC, Ángel Moral.

Además, el asma mal controlada de base podría aumentar la susceptibilidad a una infección respiratoria vírica, incluyendo el coronavirus, y también una peor evolución de dicha infección respiratoria. Por este motivo, los expertos han destacado la necesidad de que los pacientes alérgicos, y concretamente los asmáticos, sigan y realicen sus tratamientos de forma adecuada para evitar ser aún más susceptibles a infecciones, y por lo tanto, a tener complicaciones por el COVID-19.

Además, han instado a los pacientes asmáticos que sigan un protocolo especial y que cumplan correctamente y todos los días con el tratamiento prescrito por su médico. "Hacer el tratamiento irregularmente o dejar de tomarlo porque nos encontramos bien puede contribuir a que la inflamación de los bronquios empiece a descontrolarse, aunque inicialmente el paciente no se dé cuenta de ello. Esa leve inflamación puede motivar que los bronquios sean más susceptibles a las infecciones respiratorias", ha detallado Moral.

¿CORONAVIRUS O ALERGIA?

Por otra parte, desde SEAIC, y con motivo de la celebración de la Semana Mundial de la Alergia, del 28 de junio al 4 de julio, se ha subrayado la necesidad de detectar las diferencias entre los síntomas del coronavirus y de la alergia, para no confundir a una persona alérgica con una positiva por COVID-19.

Los síntomas de la rinitis alérgica son fundamentalmente de picor nasal, muchas veces asociado a picor de ojos, estornudos repetidos, destilación nasal acuosa y congestión nasal de instrucción más o menos brusca.

Por su parte, la sintomatología del coronavirus puede ser similar al de un catarro leve y más habitualmente con síntomas parecidos a los de una gripe: fiebre de moderada a intensa, malestar general y abatimiento, tos habitualmente seca, dolor de garganta y puede asociar flemas y dificultad para respirar, además de pérdida de olfato y gusto.

"Los síntomas son progresivos, y desde el inicio de su presentación ya suele asociar la sensación de malestar general, como cuando empezamos con una gripe", ha recalcado el doctor Ojeda. Para atenuar los síntomas de la alergia los expertos ha recomendado el uso de mascarillas, que tienen como objetivo proteger al portador de la inhalación de microorganismos (bacterias, virus) y material particulado transportado por el aire.

Un estudio realizado por el Comité de Expertos de la SEAIC, en el que se analizó el poder filtrante de las mascarillas de protección ante la exposición al polen y los ácaros del polvo, concluyó que las mascarillas homologadas (que reducen hasta un 80% las partículas de pólenes y polvo en el aire inhalado) son una herramienta eficaz para reducir los síntomas alérgicos de los pacientes.

Las mascarillas de protección o FFP son las indicadas para pacientes alérgicos, cubren nariz y boca filtrando el aire que se inhala y retienen las partículas que se encuentran en el aire que respiramos como los pólenes y los virus. "Estas mascarillas tienen una elevada capacidad de filtración y reducen hasta un 80 por ciento las partículas de pólenes y polvo en aire inhalado. Como consecuencia de la reducción de los síntomas, se produce un descenso en el consumo de medicamentos de rescate y una menor asistencia a servicios de urgencias", ha comentado el doctor Moral.

Además de la utilización de mascarillas existen otras alternativas, como las vacunas de la alergia. Estas deben ponerse previamente a la exposición a los pólenes y dependiendo del tipo de vacuna puede ir desde unos meses a unas semanas antes de la época de polinización. "Sería una opción para reeducar la respuesta de nuestro sistema inmunitario frente a su hipersensibilidad a pólenes, haciéndolo más tolerante", han argumentado los expertos.

También es importante recordar la inmunoterapia sublingual, que es la única que puede administrarse el paciente en casa debido a su buena tolerancia. "Es una opción si el facultativo, de acuerdo con las circunstancias del paciente, lo considera. Y, por supuesto, la situación de pandemia por coronavirus hace a la inmunoterapia sublingual una buena opción de administrar los recursos sanitarios", ha enfatizado el presidente del Comité de Inmunoterapia de la SEAIC, Ernesto Enrique.

Aun así, es necesario seguir las tradicionales recomendaciones del especialista para disminuir la exposición a pólenes: evitar estar al aire libre, especialmente los días ventosos, viajar en el coche con las ventanillas subidas, revisar los filtros antipolen, evitar dejar mucho tiempo las ventanas de casa abiertas, entre otras.

ALERGIA INFANTIL

Actualmente, los datos epidemiológicos están demostrando que el Covid-19 afecta levemente a la población infantil en cuanto a intensidad de la infección. "Esto no quiere decir que se infecten menos, se infectan igual que los adultos, pero en ellos la infección pasa asintomática o con escasos síntomas en la inmensa mayoría de los casos. Por eso, son unos excelentes vectores del virus", ha apostillado Ojeda.

En el caso de los niños alérgicos, estos tienen el mismo riesgo de contagiarse que los que no lo son. Asimismo, este tipo de pacientes tampoco presentan un mayor riesgo de padecer una manifestación más grave de la infección por coronavirus. Por este motivo, la población infantil con alergia no debe seguir protocolos distintos a los de los adultos con respecto a las medidas generales de la prevención del contagio.

"Desde la SEAIC aludimos a la responsabilidad de los padres, tutores y otras personas adultas allegadas, para hacer comprender a los niños y niñas la gravedad de esta pandemia y transmitir que ellos también forman parte de la solución más rápida y eficaz de la misma, siendo cumplidores con lo que los mayores les decimos", ha recordado el alergólogo.

Finalmente, Ojeda ha insistido en la necesidad de cumplir de forma regular con los tratamientos para el asma en aquellos niños que lo padezcan y en consultar cuanto antes con su alergólogo en caso de síntomas de desestabilización del asma.

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