La AEEH pide una evaluación del consumo de alcohol en pacientes con hígado graso para mejorar el diagnóstico de MetALD

Archivo - Imagen de recurso de un médico con la representación de un hígado.
Archivo - Imagen de recurso de un médico con la representación de un hígado. - NADZEYA HAROSHKA/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: miércoles, 16 septiembre 2026 10:53

MADRID 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) ha reclamado una evaluación sistemática del consumo de alcohol en pacientes con hígado graso para mejorar el diagnóstico de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y consumo de alcohol (MetALD).

Así lo han señalado varios expertos de la AEHH durante un 'webinar' sobre la MetALD que ha inaugurado el Programa Formativo 2026-27 de la asociación.

Durante el encuentro, los especialistas han puesto de relieve que la MetALD representa un espectro de enfermedad más complejo en el que confluyen los factores metabólicos y el consumo de alcohol, y han destacado la necesidad de que los profesionales incorporen una valoración más precisa y sistemática del alcohol en la historia clínica de los pacientes con enfermedad hepática esteatósica.

El director del Registro HEPAmet y Jefe de la Unidad de hepatología y trasplante hepático del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, Javier Ampuero, ha subrayado que entre el 30 y el 35 por ciento de la población adulta presenta algún tipo de enfermedad hepática esteatósica y ha advertido de que, en estos pacientes, el consumo de alcohol puede quedar infravalorado cuando la atención se centra exclusivamente en los factores metabólicos.

"Para los que estamos obsesionados con la MASLD, tenemos que grabarnos a fuego esa evaluación del consumo de alcohol", ha afirmado Ampuero, quien ha insistido en la necesidad de preguntar no solo por la cantidad de alcohol consumida, sino también por el patrón de consumo y su evolución a lo largo del tiempo, y ha recordado que "no hay consumo de alcohol seguro. El único es cero".

El especialista ha defendido la utilización de herramientas sencillas de cribado en las consultas, como el AUDIT-C, que permite identificar rápidamente a los pacientes en los que es necesario profundizar en la valoración. "Si un paciente en una anamnesis ya nos reconoce en los primeros cinco minutos que tiene cierto consumo de alcohol, ya hay que ahondar más", ha añadido.

A su juicio, es necesario conocer si el consumo se concentra, por ejemplo, durante los fines de semana ('binge drinking'), cuál ha sido la historia previa del paciente y si existen cambios recientes en sus hábitos. En este sentido, ha reclamado que la evaluación del consumo de alcohol pueda incorporarse de manera más habitual en los distintos niveles asistenciales.

EL ALCOHOL COMO RESPUESTA A SITUACIONES DE SUFRIMIENTO O ESTRÉS

Por su parte, el director de Alcohol Sciences del Instituto Stravitz-Sanyal para las Enfermedades Hepáticas y la Salud Metabólica de la Virginia Commonwealth University, Juan Pablo Arab, ha destacado que el consumo de alcohol no puede analizarse al margen de las circunstancias personales y psicológicas del paciente.

El experto ha apuntado que depresión, ansiedad, dolor crónico, insomnio o estrés pueden llevar a algunas personas a utilizar el alcohol como mecanismo para afrontar situaciones difíciles y favorecer posteriormente un trastorno por consumo de alcohol. Además, ha indicado que el estrés puede modificar los patrones de conducta y favorecer tanto un mayor consumo de alcohol como otros hábitos poco saludables, como una mala alimentación.

En esta línea, Ampuero ha destacado que la evaluación clínica debe tener en cuenta que "el patrón de consumo puede cambiar con el tiempo y que detrás de él pueden existir situaciones personales complejas".

Durante la sesión ha puesto como ejemplo el caso de una paciente que comenzó a recurrir al alcohol como vía de escape ante los malos tratos que sufría por parte de su marido. "Ante esto ¿Qué le dices a esa mujer? Es una situación terrible", ha planteado el especialista, para poner de manifiesto la dificultad de abordar determinados casos únicamente desde la consulta de Hepatología. "No tenemos suficientes herramientas; necesitamos apoyo de otros colegas que sean expertos en esta materia", ha agregado.

Los especialistas ha coincidido, por tanto, en que el abordaje de la MetALD debe ir más allá del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad hepática. Así, han afirmado que la intervención psicosocial y la colaboración con profesionales de salud mental y adicciones pueden resultar fundamentales en determinados pacientes. "La intervención psicosocial es muy importante en el abordaje de estos pacientes", han finaliado los tres especialistas como mensaje clave.

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