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MADRID 12 May. (EUROPA PRESS) -
Cardioalianza ha advertido de que el abordaje de las enfermedades cardiovasculares presenta desigualdades entre comunidades autónomas en lo que respecta al acceso y la continuidad de cuidados, así como dificultades para evaluar y comparar resultados entre territorios y una brecha entre planificación, implementación real y experiencia del paciente.
Así lo recoge el informe 'Situación de políticas, gestión y atención a las ECV en España', que busca ofrecer una radiografía en este ámbito a partir de una encuesta cumplimentada por nueve consejerías de Sanidad (Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Foral de Navarra, Comunidad Valenciana, La Rioja y Ciudad Autónoma de Melilla), análisis de datos y revisión bibliográfica.
El documento muestra que las autonomías participantes cuentan con un "alto nivel de consolidación estratégica y organizativa" en el abordaje de la ECV, contando todas ellas con marcos estratégicos, bien en forma de estrategias o planes específicos o integrándolas como prioridad en su plan de salud. No obstante, apunta que coexisten estrategias con más de una década de antigüedad.
Asimismo, recoge que las estrategias están principalmente centradas en las patologías de mayor carga en la morbimortalidad y de demanda asistencial, lo que puede generar inequidades en la atención y el acceso a cuidados especializados para pacientes con ECV menos prevalentes, y advierte que la financiación específica es "insuficiente".
Otra de las carencias identificadas es la menor presencia en los marcos estratégicos de factores como la equidad y género, desigualdades sociales en salud, la investigación e innovación, el apoyo al cuidador/familiar del paciente cardiovascular o la coordinación/transición de cardiología pediátrica a adultos.
PRESENCIA DE UNIDADES DE REHABILITACIÓN
El informe también apunta a una "fuerte desigualdad territorial" en la disponibilidad de unidades de rehabilitación cardiaca, con territorios que cuentan con una única unidad, algo que sucede en tres CCAA, y otros que alcanzan hasta 16 o 25 unidades, en una autonomía en cada caso.
Además, recoge que la implantación de los registros o sistemas de información específicos es "heterogénea" frente a una "buena" implantación de los programas de prevención secundaria y control del riesgo cardiovascular. En paralelo, destaca la falta de homogeneidad en la implementación de rutas asistenciales y protocolos clínicos, con las que cuentan todas las CCAA, pero que no llevan la misma evolución en su despliegue.
El presidente de Cardioalianza, Tomás Fajardo, ha señalado que estas diferencias territoriales en recursos, acceso, sistemas de información y capacidad de implementación ponen de manifiesto la necesidad de reforzar el liderazgo y la coordinación a nivel nacional, a fin de que la Estrategia en Salud Cardiovascular se despliegue con criterios comunes, financiación suficiente y mecanismos de evaluación comparables.
"Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de morbimortalidad en España y una de las mayores cargas asistenciales y económicas para el Sistema Nacional de Salud. Por ello, y dado su impacto, la salud cardiovascular debe ser considerada un ámbito prioritario de intervención desde la planificación sanitaria, abarcando tanto la prevención como la atención clínica, la rehabilitación y el manejo de la cronicidad", ha destacado.