Publicado 29/10/2020 14:50CET

El 80% de los pacientes sometidos a cirugía prostática presentan incontinencia urinaria

I Have To Go
I Have To Go - GETTY/HLEHNERER - Archivo

MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

Ocho de cada diez pacientes presentan incontinencia urinaria (IU) como efecto adverso tras una prostatectomía radical, según los resultados de la encuesta 'La incontinencia urinaria post-cirugía prostática', desarrollada por Essity, que ha sido presentada durante la primera Reunión Nacional Virtual del Grupo de Urología Femenina, Funcional y Urodinámica (GUFFU) de la Asociación Española de Urología (AEU).

La incontinencia urinaria está siendo una de las patologías que más interés ha suscitado durante la reunión. El progresivo aumento de la población mayor de 65 años hace prever un incremento exponencial de las personas que padecerán incontinencia urinaria en nuestro país. Se estima que una de cada tres mujeres a partir de los 50 años y uno de cada cuatro hombres a partir de los 40 han experimentado pérdidas de orina.

"Aunque más de la mitad de los urólogos encuestados son conscientes de que podría ser uno de los efectos adversos, tan solo el 28% de los urólogos conocen su incidencia real", ha advertido el presidente de la AEU y jefe de servicio de Urología del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, Manuel Esteban.

Tal y como se desprende de los resultados de la encuesta, el 80 por ciento de los urólogos consideran que un mejor conocimiento de los dispositivos absorbentes optimizaría la práctica clínica. La IU es uno de los efectos secundarios que más afectan a la calidad de vida de los varones sometidos a cirugía Prostatectomía Radical (PR), con una incidencia informada de entre el 4-39,5 por ciento dependiendo del tratamiento realizado (prostatectomía radical abierta, laparoscópica o prostatectomía robótica.

Ante la incertidumbre en el manejo diagnóstico y terapéutico, la AEU ha desarrollado un protocolo de actuación y recomendaciones de práctica clínica, cuya presentación se realizó en la reunion. El protocolo subraya que el entrenamiento del suelo pélvico acelera la recuperación de la continencia y que, antes de ofrecer una terapia invasiva, los pacientes deben someterse a este tipo de entrenamientos.

Contador