Publicado 22/11/2021 16:54CET

Une treintena de profesionales recibirán formación sobre leprología en el 57 Curso Internacional de Fontilles

Archivo - Atención de pacientes con lepra en India por la situación del coronavirus
Archivo - Atención de pacientes con lepra en India por la situación del coronavirus - FONTILLES - Archivo

MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) -

Una treintena de dermatólogos, microbiólogos y especialistas en enfermedades infecciones, procedentes de España, Portugal y República Dominicana, se han matriculado en el 57 Curso de Leprología, organizado por la Fundación Fontilles en el la Vall de Laguar (Alicante), que comienza este lunes.

La institución, que lleva realizando cursos internacional para personal sanitario desde 1948, ha formado a más de 3.000 especialistas. Debido a la pandemia, las formaciones estaban suspendidas desde marzo de 2020. La formación está dirigida por el director médico de lepra de Fontilles, José Ramón Gómez
Echevarría, y cuenta con la participación de diversos docentes y miembros del personal médico del sanatorio, así como de especialistas procedentes de diversas universidades españolas y del
Instituto Dermatológico Alfredo da Matta de Manaos, capital del estado de Amazonas en Brasil.

Hasta el viernes próximo tendrá lugar la formación teórica y práctica sobre la lepra, sus manifestaciones, su diagnóstico y su tratamiento. El curso está reconocido por la Academia Española
de Dermatología y Venereología, y ha sido declarado de interés sanitario por la Generalitat Valenciana.

Acerca de la enfermedad, Fontilles recalca que está vinculada a la pobreza y a comunidades con graves deficiencias sanitarias de la que cada año, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud, se detectan más de 210.000 nuevos casos, fundamentalmente en India, Brasil e Indonesia. Está causada por el bacilo Mycobacterium leprae y afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa del tracto respiratorio superior y los ojos.

En caso de tratarse tarde, la enfermedad puede causar daños progresivos y permanentes, hasta el punto de que entre uno y dos millones de personas viven con discapacidades físicas relacionadas, como ceguera y agarrotamiento, contractura o parálisis de manos y pies. Y todo ello, pese a disponer de cura: un tratamiento facilitado gratuitamente por la OMS de dos pastillas diarias durante un año.

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