Actualizado 19/07/2007 13:22:46 +00:00 CET

La tolerancia del trasplantado de riñón al órgano recibido aumenta con una mayor presencia de células 't' reguladoras

MADRID, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un estudio español que se publicará próximamente en la revista 'Journal of Inmunology' demuestra la importancia que tienen las células T reguladoras en el trasplante de órganos, y más específicamente en el trasplante de riñón. El estudio, realizado por los doctores José Mª Cruzado y Oriol Bestard, y el servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, coordinados por el doctor Josep Mª Grinyó.

Algunas investigaciones anteriores ya habían establecido la capacidad de estas células reguladoras para prevenir el rechazo, y ahora se ha comprobado, además, que el uso de los nuevos inmunosupresores de la mTOR, como sirolimus, favorece el desarrollo de estas células en los órganos trasplantados.

'La pretensión del estudio', --señala el doctor Grinyó--'era inducir un estado de hiporespuesta que fuera específico para el órgano trasplantado, y la aportación más interesante del estudio es que hemos hallado que ese estado de hiporespuesta se basa sobre todo en la generación de unas células T reguladoras".

Además, el ensayo ha comprobado que estas células inhiben la respuesta frente a los antígenos de una forma específica para el órgano recibido y no para terceros antígenos. 'Esto significa' --aclara el especialista-- 'que por una parte se induciría la aceptación específica del donante, manteniendo intacta la capacidad de respuesta frente a terceros antígenos, probablemente frente a patógenos'.

Igualmente, los investigadores han conseguido demostrar que aumenta la presencia en sangre periférica de las células T reguladoras, pero que también infiltran el órgano trasplantado, en este caso el riñón, 'con lo cual, la presencia de estas células en el órgano trasplantado inducirían un estado de homeostasis local, para lograr que este órgano se tolere', asegura el doctor Grinyó.

El siguiente paso tras la publicación de este estudio, según el especialista, será comprobar si sobre la base de la respuesta inmunológica que tienen los pacientes frente a un posible donante, esos pacientes se podrían beneficiar de distinto tipo de tratamiento inmunosupresor. 'A aquellos pacientes que tengan una baja reactividad se les podría administrar sirolimus, a fin de activar la producción de estas células T reguladoras y así disponer de un tratamiento inmunosupresor que además reduce la nefrotoxicidad como es el caso de este inhibidor de la mTOR', concluye el doctor Grinyó.

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