La SOCAP advierte de que las infecciones respiratorias de repetición pueden deberse a inmunodeficiencias primarias

En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Minoritarias, pide evitar el retraso diagnóstico

Archivo - Imagen de recurso de una persona con otitis.
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Publicado: jueves, 26 febrero 2026 12:28

MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Catalana de Neumología (SOCAP) ha advertido de que las inmunodeficiencias primarias causadas por defectos en la producción de anticuerpos alteran la generación de inmunoglobulinas y elevan el riesgo de infecciones recurrentes, especialmente en el aparato respiratorio, que se manifiestan en forma de neumonías, bronquitis, sinusitis y otitis de repetición.

Con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Minoritarias, SOCAP quiere dar a conocer las inmunodeficiencias primarias tanto a los profesionales de la Atención Primaria (AP) como a los neumólogos y a los propios pacientes para que se piense más en ellas.

El objetivo es contribuir a elevar la sospecha diagnóstica para facilitar su diagnóstico, evitar el retraso diagnóstico que puede conducir a la aparición de lesiones crónicas evitables y poder valorar el inicio de un tratamiento lo antes posible.

En este punto, subraya que el haber tenido una meningitis o una sepsis o el padecimiento de infecciones respiratorias de repetición como la sinusitis, otitis, neumonías o bronquitis pueden ser indicios de estas inmunodeficiencias primarias en el adulto.

"Las inmunodeficiencias primarias se incluyen en las enfermedades minoritarias. Son poco frecuentes y consideradas enfermedades raras. Aunque sean poco frecuentes es muy importante conocerlas y diagnosticarlas porque algunas tienen un tratamiento específico que mejora la clínica y el pronóstico. Además, es importante que se conozcan y que puedan ser sospechadas en todo el territorio catalán independientemente de la zona donde viva el paciente", subraya la presidenta de la SOCAP, Montserrat Vendrell.

Según detalla la Sociedad, las inmunodeficiencias primarias son enfermedades en que el sistema inmunológico no funciona correctamente por alteraciones innatas del propio sistema y que pueden iniciarse a cualquier edad. En cambio, en las inmunodeficiencias secundarias la afectación del sistema inmunológico se produce por causas externas como infecciones, como el SIDA, o por tratamientos inmunosupresores que alteran la inmunidad, o bien por otras enfermedades como algunos tipos de cáncer.

"El mayor problema en el diagnóstico de las inmunodeficiencias primarias es que se sospechen en el ámbito de la Atención Primaria (AP) y que se remitan los pacientes a médicos especializados para confirmar el diagnóstico que no es siempre fácil", expone Vendrell.

La Sociedad explica que el sistema inmunológico es un sistema de defensa contra las agresiones externas y su alteración aumenta el riesgo de padecer infecciones, que pueden ser de diferentes tipos según el tipo de inmunodeficiencia y de su gravedad. El mal funcionamiento del sistema inmunológico también aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades como enfermedades autoinmunes o determinados canceres.

Hay muchos tipos de inmunodeficiencias primarias que afectan a diferentes componentes del sistema inmunológico. Las más frecuentes en la población adulta son las inmunodeficiencias primarias que afectan a la producción de anticuerpos o la inmunidad humoral. En estas inmunodeficiencias la producción de inmunoglobulinas está alterada y los pacientes tienen más riesgo de padecer infecciones predominantemente del sistema respiratorio en forma de neumonías, bronquitis, sinusitis u otitis de repetición, en las que los neumólogos tienen más experiencia.

SEÑALES DE ALERTA Y DIAGNÓSTICO

Según SOCAP, los síntomas o señales que deberían alertar a los médicos de AP y a los neumólogos de que el paciente adulto puede tener una alteración en la producción de anticuerpos son haber tenido una infección grave como una sepsis o una meningitis, o, precisamente, tener infecciones respiratorias de repetición como sinusitis, otitis, neumonías o bronquitis, especialmente cuando estas infecciones son producidas por bacterias como el neumococo o 'Haemophilus influenzae'.

La sospecha diagnóstica de las inmunodeficiencias producidas por defectos de la producción de anticuerpos o de la inmunidad humoral debe hacerse a través de la historia clínica que detecte los síntomas de alerta. Una vez se tiene la sospecha, se puede detectar mediante pruebas diagnósticas, como son una analítica de sangre que incluya un proteinograma y la determinación de las inmunoglobulinas.

Para confirmar el diagnóstico es necesario demostrar que la capacidad de producir anticuerpos está alterada mediante la cuantificación de anticuerpos específicos, previa y posterior, a la administración de diferentes vacunas, y siempre se debe realizar en centros especializados.

El mayor conocimiento de estas enfermedades ha reducido el retraso en su diagnóstico, especialmente de las más graves y fáciles de diagnosticar. "Los retrasos en el diagnóstico en los casos graves y en la instauración de un tratamiento que evite las infecciones favorece que las infecciones se cronifiquen y causen lesiones crónicas como pueden ser las bronquiectasias o la sinusitis crónica. Cuando estas lesiones crónicas ya están establecidas pueden deteriorar la capacidad respiratoria y afectar la calidad de vida. Evitar el retraso diagnóstico es fundamental para reducir la prevalencia de lesiones crónicas pulmonares", ha finalizado Vendrell.

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