Archivo - Rayos X. - Silas Stein/dpa - Archivo
MADRID 29 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Radiología es una pieza clave en la respuesta sanitaria ante catástrofes, ya que la planificación, la tomografía computarizada (TV) y la ecografía permiten salvar tiempo, recursos y vidas en incidentes con múltiples víctimas, según la Sociedad Española de Radiología Médica.
La radióloga de urgencias de la SERAM, la doctora Milagros Martí, ha explicado que cuando ocurren catástrofes como "explosiones, terremotos, accidentes, atentados o pandemias", los hospitales tienen que reorganizarse en cuestión de minutos frente al "súbito incremento de pacientes". "El Servicio de Radiología se convierte en uno de los pilares esenciales para garantizar una atención rápida, eficaz y segura a las víctimas", ha apuntado.
La imagen médica es el soporte diagnóstico de la mayor parte de la patología urgente y, "en una catástrofe, adquiere aún más relevancia". La tomografía computarizada es la modalidad con la mayor rentabilidad diagnóstica en víctimas traumáticas y su activación temprana "es prioritaria". Para compensar la demanda asistencial, se amplía el número de equipos operativos mientras que llegan el resto de refuerzos.
"Mientras se atiende a los pacientes más graves, los recursos se concentran en las exploraciones críticas, relegando las pruebas menos urgentes. La redistribución inicial del personal y de los equipos permite optimizar los medios disponibles hasta que se incorporan más profesionales", ha seguido Martí.
La Radiología, además de ayudar en el diagnóstico, corrige errores del triaje inicial. La ecografía de urgencias 'US-FAST' y la TC de cuerpo completo ayudan a "reclasificar a los pacientes, detectar lesiones ocultas y decidir con rapidez quién necesita traslado inmediato, cirugía o tratamiento endovascular, entre otros cuidados.
El radiólogo de urgencias de la SERAM, el doctor José María Artigas, ha declarado que la Radiología debe contar con "un plan operativo claro, conocido por todos los profesionales e integrado en el plan general del hospital y en la red regional de emergencias". Con esta organización, se mejora la atención, se reduce el tiempo de respuesta y se evita que el servicio se convierta en un cuello de botella ante la avalancha de solicitudes de exploraciones.
No todas las emergencias son iguales, por lo que los servicios de Radiología deben prepararse para distintos escenarios. En explosiones, atentados o terremotos predominan los traumatismos, por lo que aumenta el uso de rayos X de extremidades y TCs de cráneo y cuerpo completo. En pandemias respiratorias aumentan las radiografías de tórax, y en los casos de contaminación química o biológica, aumenta la demanda de protección individual y circuitos de descontaminación.
La gravedad en el triaje secundario condiciona el abordaje diagnóstico. El infratriaje puede dejar "lesiones graves sin detectar" y el sobretriaje puede "saturar los recursos, afectando a la mortalidad y la morbilidad".
En víctimas moderadas y leves, se les deriva incluso a equipos más alejados si la presión asistencial lo exige o pueden esperar hasta disponer de recursos, permaneciendo vigiladas y con apoyo de ecografías. En las víctimas graves, por el contrario, se prioriza la cirugía o un tratamiento urgente, con RX portátil de tórax y 'US-FAST' si no es posible una TC inmediata.
Por todo ello, no contar con un plan específico puede poner en riesgo tanto a las víctimas como al personal sanitario.
"En grandes catástrofes, hasta el 90 por ciento de los afectados puede requerir asistencia sanitaria, y muchos precisarán varias exploraciones radiológicas, con una media de tres estudios por paciente. En ese contexto, la Radiología deja de ser un servicio de apoyo para convertirse en un actor protagonista en la gestión de la emergencia. Porque en una catástrofe, ver rápido y ver bien no solo diagnostica: salva vidas", ha concluido la doctora Milagros Martí.