Actualizado 07/02/2017 11:09:03 CET

La Santa Sede aprueba la congelación de tejido ovárico cuando la mujer vaya a someterse a un tratamiento de cáncer

Ciudad del Vaticano
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ROMA, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Santa Sede aprueba la congelación de tejido ovárico en el caso de mujeres que vayan a ser sometidas a terapias oncológicas que puedan afectar a su fertilidad, aunque rechaza la gestación de embriones en úteros artificiales, la clonación y técnicas similares en la nueva Carta para los agentes sanitarios, que actualiza la de 1995 ante los avances surgidos.

"La crioconservación de ovocitos cuyo fin es la fecundación in vitro es inaceptable, incluso cuando el motivo fuera el de proteger los ovocitos de una terapia antitumoral potencialmente lesiva para ellos", señala el documento, presentado este lunes 6 de febrero en el Vaticano y dividido en tres partes: engendrar, vivir, morir.

Caso distinto, añade, es el caso de "la conservación de tejido ovárico cuyo fin es el autotransplante ortotópico para retomar la fecundidad después de terapias potencialmente lesivas para los ovocitos". "Esta práctica en línea de principios no supone problemas morales", subraya.

También analiza las nuevas técnicas de reproducción humana en el laboratorio y cita los gametos humanos, la gestación de embriones en úteros artificiales o la clonación para subrayar que son "moralmente inaceptables".

Además, aunque considera aceptable en determinados casos el diagnóstico prenatal, rechaza el diagnóstico de preimplantación "como expresión de una mentalidad eugenésica que legitima el aborto selectivo para impedir el nacimiento de niños que sufren diversas enfermedades".

En relación al aborto, la nueva carta introduce algunos apartados sobre reducción embrional, intercepción, contragestación, fetos con anencefalia, embarazo ectópico y protección del derecho a la vida, aunque mantiene su posición.

En el plano social, el documento se centra en el tema del acceso a los medicamentos y de las enfermedades raras y pide a los doctores que tomen la iniciativa para sensibilizar a la industria sanitaria de forma que todas las personas tengan acceso a tratamiento.

Por otro lado, el texto aborda la cuestión de las declaraciones de voluntad de los pacientes sobre los tratamientos a los que desearían someterse en caso de que, en el curso de una enfermedad, no sean capaces de expresar su consentimiento. La Santa Sede indica que se debe respetar la voluntad de la persona pero recuerda que "el médico no es un mero ejecutor y conserva su derecho y deber de eludir voluntades del paciente contrarias a su propia conciencia".

Además, señala como obligatorio mantener la hidratación y nutrición del paciente aunque sea de forma artificial, si bien, rechaza tanto el adelanto de la muerte, es decir, la eutanasia, como su prolongación a través del "encarnizamiento terapéutico".