Publicado 01/12/2020 12:24CET

Sanidad reconoce que la implementación de la PrEP contra el VIH "ha ido más lenta" en 2020 por la pandemia de COVID-19

Pastilla PrEP.
Pastilla PrEP. - NITO100/ISTOCK - Archivo

MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

La directora del Plan Nacional VIH/sida del Ministerio de Sanidad, Julia del Amo, ha reconocido que la implementación de la profilaxis pre exposición (PrEP) en España en 2020 para controlar el número de infecciones por VIH "ha ido más lenta" de lo previsto debido a las "dificultades" generadas por la pandemia de COVID-19.

"Algunos de los objetivos de 2020 los hemos tenido que posponer. Somos conscientes de que ha sido un año muy difícil. La implementación de la PrEP ha ido más lenta por las dificultades. Estamos trabajando en ello y esperamos que a principios de 2021 podamos tener excelentes noticias en estos campos", ha explicado durante una jornada virtual organizada por el Ministerio de Sanidad este martes 1 de diciembre, con motivo de la celebración del Día Mundial contra el Sida.

La PrEP fue incluida en como prestación farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud (SNS) el 30 de septiembre de 2019. Sin embargo, según datos expuestos por el director del programa de prevención, control y atención al VIH, las ETS y las hepatitis víricas de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT), Joan Colom, en la actualidad solo ocho comunidades autónomas y una ciudad autónoma tienen programas de aplicación.

"La PrEP ha supuesto un antes y un después en la estrategia contra el VIH", ha resaltado Colom, a lo que ha añadido que actualmente unas 5.000 personas en España están tomando este fármaco, la gran mayoría en Cataluña (2.400) y Madrid. El experto ha admitido que "probablemente" se produjo una interrupción del servicio de la PrEP durante el estado de alarma por la pandemia.

"Las administraciones autonómicas realizaron un importante esfuerzo para mantener servicios e incorporar nuevas estrategias. Nos hizo adaptarnos pero la atención integral a los pacientes se ha mantenido", ha expuesto, poniendo como ejemplos que se han modificado circuitos y protocolos de atención o se ha acelerado el uso de la telemedicina para evitar desplazamientos a los centros sanitarios.

Colom ha señalado que las pandemias de VIH y COVID-19 tienen puntos en común: "Para acabar con ellas es necesaria la misma aproximación: Equidad, solidaridad, acceso al sistema sanitario e implicación por parte de toda la sociedad". Al respecto, Julia del Amo ha apuntado algunas lecciones que ha enseñado la pandemia de COVID-19 para la lucha contra el VIH/sida.

"Hemos visto cómo el trabajo aprendido que nos ha enseñado el COVID-19 nos hace pensar que los objetivos contra el VIH para 2030 son factibles y se pueden llevar a cabo. Otra de las cosas que hemos aprendido este año es trabajar en equipo, buscar alianzas. Este año nos ha enseñado que la movilización de recursos para la Salud Pública y los compromisos renovados nos van a ayudar a conseguir los retos", ha esgrimido.

En la misma línea, la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, ha indicado que, al mismo tiempo, la "experiencia adquirida con el VIH durante casi 40 años ha servido para afrontar esta nueva emergencia sanitaria". "El esfuerzo de la sociedad, y particularmente de la comunidad científica, ha facilitado una mejor comprensión del virus para poder desarrollar la vacuna y mejorar su conocimiento", ha añadido.

Entre los objetivos del Ministerio en la respuesta frente al VIH para el año 2020, estaba el alcanzar los indicadores 90-90-90 y 90, así como la 0 discriminación y la reducción del 75 por ciento de las nuevas infecciones por el VIH con respecto a 2010. Según Aparicio, el balance es "positivo", ya que se está cerca de alcanzar el 90 por ciento de diagnóstico del VIH entre las personas infectadas; el 97 por ciento de las personas diagnosticadas fueron tratadas con antirretrovirales y el 90 por ciento de las personas en tratamiento antirretroviral están con carga viral suprimida. Respecto al cuarto 90, sobre calidad de vida, en 2019 se midió por primera vez y un 68 por ciento de las personas con el VIH en tratamiento valoró su calidad de vida como buena o muy buena.

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