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MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -
Sanidad #PorElClima, la iniciativa impulsada por la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES), ha remitido sus propuestas a la consulta pública del nuevo Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente (PESMA) 2027-2031, con el objetivo de convertirlo en una herramienta de acción preventiva con resultados medibles y rendición de cuentas, incorporando metas concretas, plazos y financiación.
Así lo recoge el documento de aportaciones, que pone el foco en mejorar la capacidad del plan de trasladarse a la práctica. Las 53 propuestas enviadas al Ministerio de Sanidad han surgido de un proceso de trabajo en el que han participado distintas entidades científicas y de la sociedad civil, así como empresas aliadas de Sanidad #PorElClima.
Sanidad #PorElClima ha centrado sus propuestas en el bloque de cambio climático del PESMA. En lo relativo a los riesgos del clima, plantea pasar de contar eventos y alertas a evaluar el riesgo climático de forma integral, atendiendo a peligrosidad, exposición, vulnerabilidad y capacidad de respuesta.
En este punto, llama a reforzar el Observatorio de Salud y Cambio Climático con guías prácticas, identificar y proteger de forma proactiva a las personas más vulnerables con garantías de privacidad, incorporar escenarios climáticos y riesgos compuestos a la planificación sanitaria e integrar la perspectiva 'One Health' (Una Salud) en la formación de los profesionales sanitarios.
Además, pide equiparar el desarrollo del plan frente al frío con el del calor y enfatiza la necesidad de medir la efectividad de las alertas que se emiten por temperaturas extremas. También sugiere elaborar mapas locales de riesgo térmico, avanzar hacia un estándar mínimo de refugio climático por municipio o zona básica de salud, atender la pobreza energética y garantizar la continuidad de tratamientos durante los episodios extremos.
CALIDAD DEL AIRE
Sobre calidad del aire, las aportaciones se centran en alinear los indicadores con la Directiva europea revisada y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y complementar las superaciones de límites con datos de exposición real de la población.
También recomienda reforzar la atribución de fuentes contaminantes, priorizar indicadores de salud como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma y eventos cardiovasculares, conectar datos ambientales y asistenciales, y abordar la descarbonización del sector sanitario como eje transversal del plan.
Respecto a la calidad del agua, pone el foco en anticipar los riesgos de sequías, inundaciones y fallos de suministro, con protocolos de alerta temprana y planes de continuidad en centros sanitarios y sociosanitarios. Asimismo, aboga por ampliar la vigilancia de contaminantes emergentes, incorporar las resistencias antimicrobianas en coordinación con el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) y reforzar el seguimiento de Legionella, cianobacterias y Vibrio.
En el último apartado, relativo a vectores transmisores de enfermedades, la alianza insiste en ampliar la vigilancia más allá del mosquito tigre, según el riesgo de cada territorio, para incluir Culex y virus del Nilo Occidental, flebótomos y garrapatas. Asimismo, propone sistemas predictivos de alerta temprana, más capacidad técnica para los municipios pequeños, circuitos clínicos de sospecha y notificación, uso responsable de biocidas y la ciencia ciudadana como fuente complementaria validada.
El documento concluye con cinco prioridades transversales, centradas en anticipar los riesgos integrando datos ambientales, climáticos y sanitarios; situar la equidad y los colectivos vulnerables en el centro; traducir planes y alertas en actuaciones concretas; contar con indicadores útiles para decidir; y reforzar la coherencia entre políticas desde el enfoque 'One Health'. Todo ello aprovechando las estructuras y sistemas de información ya existentes, sin crear duplicidades.
Han participado en la elaboración de estas propuestas Alianza Médica por la Salud Planetaria, ISGlobal, Plataforma One Health, Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y la exdirectora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) María Neira, con el apoyo de AstraZeneca y la colaboración de AbbVie, GSK, MSD y Sanitas.