Actualizado 18/07/2008 11:58:19 +00:00 CET

Sanidad investiga la muerte de dos mujeres para descartar el "mal de las vacas locas"

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   VALENCIA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Conselleria de Sanidad de la Generalitat valenciana está investigando las causas de la muerte de dos mujeres, residentes en Valencia y Alicante, fallecidas a causa del síndrome de Creutzfelt-Jacob para descartar que se trate de la variante inglesa de la enfermedad, conocida como mal de las vacas.

En estos casos no se ha encontrado ningún indicio de que la afección se deba al consumo de carne contaminada y, de hecho, las primeras pesquisas apuntan a la posibilidad de que se trate de mutaciones genéticas, informaron a Europa Press fuentes de este departamento.

   Las fallecidas son una mujer de unos 64 años residente en la provincia de Valencia y una ciudadana de nacionalidad inglesa que vivía en Alicante.

   Desde la Conselleria de Sanidad recordaron que las encefalopatías espongiformes son enfermedades neurodegenerativas de diversos tipos y dentro de ellas, existe un tipo concreto conocido como síndrome de Creufeltz Jacobs, que suele estar causado por una mutación genética o por herencia genética familiar. Sólo algunos casos están relacionados con el consumo de carne infectada, lo que se conoce como variante inglesa del síndrome de Creufeltz Jacobs o mal de las vacas locas.

   En España sólo se han registrado tres casos de la variante inglesa o mal de las vacas locas, uno en Madrid y dos en Castilla-León. En la Comunitat Valenciana no se ha registrado ninguno, subrayaron las mismas fuentes en un comunicado.

   Agregaron que desde el año 1993 las encefalopatías espongiformes son enfermedades de declaración obligatoria, por lo que todos los casos se notifican a la Conselleria de Sanidad y se hacen estudios anatómico-forenses a los fallecidos para intentar determinar su causa.

   En este sentido, recalcaron que los estudios anatómico forenses de las dos pacientes fallecidas entran "dentro de la actuación habitual en estos casos y no existe sospecha firme de que su enfermedad se deba al consumo de carne en mal estado".

   Desde 1993 se han registrado cerca de 150 casos de encefalopatías espongiformes en la Comunitat Valenciana, pero ninguno de ellos tiene relación con el mal de las vacas locas, por lo que no tienen relación alguna con el consumo de carne infectada, insistieron.

   Asimismo, señalaron que la Generalitat ha dedicado casi el 40 por ciento de sus recursos humanos de control veterinarios al control de mataderos. Los animales sacrificados son sometidos a inspección 'pre-mortem' y 'post-mortem' para detectar síntomas de enfermedad, lesión o alteración, habiéndose examinado 111.284.864 animales de las especies bovina, ovina, caprina, porcina, equina, aves y conejos.

   En relación con la prevención de las encefalopatías espongiformes transmisibles, se ha controlado la eliminación de los materiales de riesgo, de acuerdo con la legislación, en aproximadamente 1.200.000 animales y se ha realizado un total de 5.552 analíticas en animales de las especies bovina, ovina y caprina.