Publicado 23/06/2020 11:06:27 +02:00CET

La resonancia y la historia clínica no diferencian si una fractura-aplastamiento vertebral es por osteoporosis o cáncer

Resonancia magnética
Resonancia magnética - PIXABAY - Archivo

MADRID, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un estudio realizado por la Red Española de Investigadores en dolencias de la Espalda (REIDE) ha evidenciado que resonancia magnética y la historia clínica no discriminan bien si una fractura-aplastamiento vertebral se debe a osteoporosis o cáncer.

Las dos enfermedades pueden debilitar la vértebra y facilitar que se aplaste, y este estudio demuestra que ambas pueden generar imágenes indistinguibles en una resonancia magnética. En este sentido, el trabajo, publicado en el 'Journal of the National Comprehensive Cancer Network', ha mostrado que los signos radiológicos en los que habitualmente se basa esa diferenciación son escasamente objetivables, pues son valorados de manera diferente en las mismas imágenes por distintos médicos, y por un mismo médico en distintos momentos.

Estudios previos sobre este aspecto habían sido insuficientemente rigurosos, pues incluyeron muy pocos pacientes y sus imágenes fueron interpretadas por sólo uno o unos pocos observadores, que además trabajaban juntos. Por tanto, este es el primer estudio realizado en el mundo que da una idea de la fiabilidad que puede esperarse en condiciones similares a la práctica clínica habitual.

Los resultados aconsejan que cuando haya motivos para sospechar un cáncer se valore realizar una biopsia ósea pues, a pesar de su relativa agresividad y riesgos, podría resultar más perjudicial retrasar el inicio del tratamiento de la metástasis en los casos en los que esa sea la causa del aplastamiento.

En el estudio se analizaron las imágenes y los datos clínicos de 203 pacientes con aplastamientos vertebrales. Todos los casos fueron valorados por separado por 25 especialistas (9 radiólogos, 4 oncólogos radioterapeutas, 5 cirujanos ortopédicos y 7 neurocirujanos), que tenían entre 4 y 35 años de práctica clínica después de haber terminado su especialidad, y que trabajaban en 25 hospitales públicos y privados localizados en 12 Comunidades Autónomas.

Los resultados del estudio han sido refrendados por el Journal of the National Comprehensive Cancer, la revista de la Red Nacional Integral del Cáncer Norteamericana establecida por la Sociedad Norteamericana de Oncología Clínica. "Estos resultados nos obligan a aumentar nuestro grado de sospecha al analizar las imágenes de pacientes con fractura vertebral, pues no siempre los casos en los que se deben a metástasis muestran características radiológicas distintivas y reconocibles", ha comentado el radiólogo de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología y primer firmante del estudio, Estanislao Arana.

Asimismo, el doctor de la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital HLA Universitario Moncloa, coautor del estudio y director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE), Francisco Kovacs, ha explicado que en el trabajo las imágenes han sido analizadas por expertos acreditados, y los resultados han sido "muy similares" con independencia de sus especialidades, años de práctica y tipo de hospital en el que trabajaban.

"Así, estos resultados no cuestionan su habilidad, sino que reflejan que en la práctica algunas imágenes de osteoporosis y de cáncer son simplemente indistinguibles incluso para expertos con la mejor formación posible", ha añadido.

PRINCIPALES RESULTADOS

En concreto, en los 203 pacientes que participaron en el estudio se habían realizado biopsias óseas o un seguimiento clínico durante más de 6 meses, de manera que se había comprobado que 56 de ellos padecían aplastamientos vertebrales causados por metástasis y 147 por osteoporosis.

Los especialistas desconocieron cuál era la causa de la fractura-aplastamiento en cada uno de los pacientes que valoraron, y el objetivo esencial del estudio fue analizar si la diagnosticaban correctamente (osteoporosis o metástasis) basándose en las imágenes de la resonancia magnética y en los datos de la historia clínica.

Además, se valoró si coincidía el diagnóstico establecido por los distintos médicos para un mismo paciente ('acuerdo inter-evaluador'); si coincidía el que cada especialista estableció al valorar al mismo paciente más de seis semanas después ('acuerdo intra- evaluador'); y el acuerdo 'intra' e 'inter-evaluador' de los especialistas al valorar cada uno de los cinco signos radiológicos individuales en los que se fundamenta la sospecha de que el aplastamiento vertebral se debe a osteoporosis o metástasis.

Estos signos son el patrón de intensidad de la señal vertebral; la afectación de los pedículos; la simetría de la afectación; la formación de hendidura y el contorno del borde vertebral posterior.

El grado de acuerdo entre los médicos se valoró por separado del grado de concordancia entre su diagnóstico y el diagnóstico confirmado, para no asumir que el hecho de que los médicos coincidieran en un diagnóstico significara necesariamente que este fuera el correcto.

Por último, se compararon los resultados en distintos subgrupos de médicos definidos por su especialidad, el número de años de experiencia, y la complejidad del hospital en el que trabajaban.

Los resultados de este estudio demuestran que la concordancia entre el diagnóstico de los médicos y la realidad (es decir, que en un paciente concreto el aplastamiento se debiera a osteoporosis o metástasis) fue sólo "moderada", y esa concordancia no mejoró significativamente después de informar a los médicos de si el paciente había tenido cáncer en el pasado.

Cuando los médicos tuvieron que valorar los datos e imágenes de los pacientes sin conocer si tenían antecedentes de cáncer, el 'acuerdo intra-evaluador' en el diagnóstico de osteoporosis frente a cáncer fue "sustancial" pero el 'acuerdo inter-evaluador' fue sólo "justo". Cuando además se les desvelaron los antecedentes de cáncer del paciente, esos acuerdos mejoraron respectivamente a "casi perfecto" y "moderado".

El 'acuerdo inter-evaluador' en la valoración de los signos radiológicos individuales varió entre "justo" y "moderado", y el intra-evaluador entre "moderado" y "sustancial". No existieron diferencias significativas con respecto al grado de concordancia con la realidad ni acuerdo inter o intra-evaluador entre los distintos grupos de médicos definidos por su especialidad, años de experiencia o tipo de hospital en el que trabajaban.

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