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VALÈNCIA, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Proyecto Hombre Valencia ha alertado este lunes del aumento en el número de jóvenes que requieren más apoyo especializado en salud mental y de la detección de comportamientos de riesgo a edades cada vez más tempranas por un uso inadecuado de las tecnologías y abuso de pornografía.
Así lo alerta al dar a conocer la Memoria de 2025, donde refleja que acompañó a 1.089 personas y a 1.100 familiares que pidieron atención o asesoramiento; 824 iniciaron tratamiento, de ellos, un 21 por ciento mujeres. Esas personas acudieron a los programas de tratamiento, inserción, y prevención que abarcan desde la primera acogida en los Centros de Día de València, Gandia y Ontinyent, en el Área de Prevención, hasta los recursos residenciales en la Comunidad Terapéutica de Valencia y la CT del Centro Penitenciario Antonio Asunción en Picassent.
El director de Proyecto Hombre Valencia, Vicent Andrés, ha destacado la importancia de hacer visible su realidad a través de la Memoria y la necesidad de analizar el impacto que tiene una "creciente normalización" del consumo de sustancias y de las adicciones comportamentales sobre las personas y sus familias y de la escasa preocupación que generan.
"SATISFACCIÓN INMEDIATA"
Constanza Romero, directora de PHV a partir del mes de agosto, ha apuntado que, a las adicciones vinculadas al consumo de sustancias, se suman cada vez "con mayor fuerza" las adicciones comportamentales. "Muchas personas recurren a conductas como las compras compulsivas, el juego, sexo o el uso problemático de las tecnologías para intentar aliviar el dolor o el sufrimiento, buscando una vía de escape y una satisfacción inmediata. Dar respuesta a estas nuevas formas de adicción, que ya están plenamente presentes en nuestros programas de atención, constituye uno de los grandes retos para nuestros equipos profesionales", ha avisado.
Andrés ha destacado destaca la importancia de Projecte Jove, que está dirigido exclusivamente a jóvenes y adolescentes, colectivo en el que han detectado "comportamientos de riesgo a edades cada vez más tempranas, con consumos abusivos de cannabis y uso problemático de la tecnología, y a partir de ahí entran en una rueda de la que muchas veces sabemos que es difícil salir".
El perfil mayoritario es de una media de edad en hombres de 18 años y mujeres de 19 años, con una edad mínima de 13 años. Como indican los datos de la Memoria, el 69% de los jóvenes consumen cannabis, y en ocasiones otras sustancias, como ketamina o tusi. Otro 12% está vinculado a redes sociales, juegos de apuestas, videojuegos y acceso a contenidos pornográficos. El 8% de las atenciones corresponden a problemas de conducta.
"Son jóvenes y menores que requieren de una atención cada vez más especializada. En las adicciones confluyen factores relacionados con la salud mental, la vulnerabilidad social y la familia, y exige mayor coordinación de los recursos sociosanitarios en salud mental", ha explicado Vicent Andrés. El pasado año Projecte Jove atendió a 188 personas, 64 jóvenes y 98 familiares.
Vicent Andrés cree que "hay que poner límites al mercado del juego, al del alcohol, a todo tipo de sustancias" y ha pedido "responsabilidad a los políticos": "Esa Ley del menor que no sé cuántas versiones lleva, tiene que salir, al menos ponerle coto para que nuestros menores estén más protegidos".
María Amor Fernández, Coordinadora de Projecte Jove, ha explicado que atienden "tantas realidades como personas tenemos, con programas totalmente individualizados tanto para jóvenes como para sus familias. En la mayoría de los casos, los chicos y las chicas no identifican que exista una conducta problemática".
El consumo de cannabis continúa siendo el principal motivo de atención además del alcohol, se sigue produciendo un incremento de otros problemas emergentes, que llegan cada vez más jóvenes, con un uso problemático de las tecnologías (videojuegos en los chicos y las redes sociales en las chicas).
Entre los riesgos de estas conductas se ven problemas relacionados con la salud mental "en ocasiones de gravedad", el acceso a contenidos inapropiados que tienen como resultado un abuso a la pornografía, abuso a juegos de apuestas o ser "tanto víctimas como responsables de estafas".
BAJA PERCEPCIÓN DEL RIESGO
Por otra parte, según Vicent Andrés, ha indicado que persiste "una baja percepción del riesgo en el consumo abusivo de alcohol, benzodiacepinas, cannabis y juegos de apuestas". Pero además, desde hace más de diez años detectan en el 74% de las personas adultas atendidas, el consumo generalizado de cocaína como "normalizado y accesible", y un 60% que presentan trastorno por consumo de alcohol, como una droga legal integrada en la vida cotidiana", ha recalcado.
La Memoria destaca que el 53% de las personas adultas llega con deudas y en desempleo, pero también que el 43% de las personas que acceden a tratamiento se encuentra en situación laboral activa. La presidenta de la FAMR-Proyecto Hombre València, Aurora Aranda, señala que este dato es "interesante hacia el ámbito laboral con una mirada preventiva: ya no son solamente personas que están en la calle, hay muchas personas con una vida normalizada, que encuentran en las adicciones salidas al momento vital que están pasando".
Según la Memoria de PHV, el 77% de las personas que comienzan tratamiento con Proyecto Hombre Valencia, tanto adultas como jóvenes, tiene poliadicción a sustancias y comportamentales (ludopatía o videojuegos). En un 43% se suman la cocaína y alcohol. En el 29% es el cannabis como adicción principal o combinado con otras adicciones, en un 13% la ludopatía o apuestas deportivas, y en un 4% a las benzodiacepinas.
En adultos el perfil es mayoritariamente hombre de origen español, con una edad media de 41 años , consumidor con doble adicción a cocaína y alcohol, soltero, con estudios obligatorios y en paro, aunque un 43% mantiene el trabajo. Desde Proyecto Hombre destacan que solo el 21 % de las personas atendidas son mujeres, que llegan con una edad media de 44 años.
La entidad ve necesario más medidas que faciliten el acceso de las mujeres a tratamiento y su adherencia de manera más temprana porque el "juicio social o ese estigma es mayor". En esta línea, cuando llega al servicio una mujer adicta, "lo hace con una mayor severidad".
Asimismo cree necesario mejorar la coordinación entre los sistemas sanitario, de salud mental y de servicios sociales y reforzar el Sistema Valenciano de Atención a las Adicciones y la Salud Mental, dar mayor impulso a las medidas contempladas en el Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027 de la Generalitat, con más equipos de la Unidades de Conductas Adictivas, más plazas de tratamiento en unidades de desintoxicación hospitalaria, centros de día, comunidades terapéuticas, servicios especializados en la atención a jóvenes y menores y servicios que atiendan la cronicidad.