Proteínas Hp e IgA2, posibles biomarcadores diagnósticos de aterosclerosis silenciosa

Un estudio revela que niveles elevados duplican el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares

Archivo - Arteria bloqueada por placas de colesterol.
Archivo - Arteria bloqueada por placas de colesterol. - RASI BHADRAMANI/ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 11 septiembre 2026 17:54

   MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La medición de los niveles de haptoglobina (Hp) e inmunoglobulina A2 (IgA2) en sangre ayuda a la detección de la aterosclerosis silenciosa, actuando como biomarcadores diagnóstico, según han confirmado investigadores del área de Enfermedades Cardiovasculares del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERCV) y del Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid (IIS-FJD-UAM).

   "La aterosclerosis es el mecanismo subyacente de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. Estas suponen uno de los mayores problemas de salud a nivel mundial, con un enorme coste para nuestro sistema sanitario. Por ello resulta muy importante poder identificar la enfermedad en sus etapas más tempranas, para prevenirla antes de que se desarrolle", ha explicado la primera autora de este estudio e investigadora del CIBERCV y en el CNIC Ana García-Álvarez.

   El trabajo, publicado en 'Journal of the American Heart Association' y realizado con la colaboración de la empresa The Binding Site y la financiación de la Fundación "la Caixa", parte de un estudio previo que demostró que los niveles elevados de Hp e IgA2 eran capaces de detectar la presencia de aterosclerosis en personas asintomáticas en tres cohortes españolas diferentes.

   La nueva investigación ha respaldado la capacidad diagnóstica de esos dos biomarcadores tras analizar a 5.328 adultos estadounidenses asintomáticos procedentes del estudio 'BioImage'. Los participantes tenían una edad media de 69 años y un 56,9 por ciento eran mujeres.

   Asimismo, el estudio ha demostrado que ambos biomarcadores pueden usarse con fines pronósticos, después de encontrar que los niveles elevados de Hp e IgA2 duplican el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares. El investigador principal en el CIBERCV y en el CNIC Jesús Vázquez ha explicado que esto significa que "su análisis puede proporcionar pistas adicionales para comprender la estratificación del riesgo en estos pacientes".

   "La detección de Hp e IgA2 es una técnica relativamente simple, objetiva, reproducible y factible en la mayoría de los hospitales, lo que facilitaría su implementación inmediata en la clínica", ha destacado Vázquez. A pesar de ello, los investigadores han apostado por ampliar la evidencia científica para "dilucidar el papel exacto de Hp e IgA2 como biomarcadores diagnósticos y pronósticos, así como su contribución a los mecanismos patogénicos de la aterosclerosis".

IMPORTANCIA DE LOS HALLAZGOS

   La aterosclerosis es la acumulación progresiva de lípidos, células inflamatorias y tejido fibroso en la pared de las arterias. Durante años, e incluso décadas, puede progresar de forma silenciosa sin provocar síntomas.

   Sin embargo, cuando una de estas placas se rompe o se erosiona, puede desencadenar la formación de un trombo que bloquee bruscamente el flujo sanguíneo hacia órganos vitales como el corazón o el cerebro, lo que deriva en la mayoría de los síndromes coronarios agudos e ictus isquémicos y convierte a la aterosclerosis en la principal causa subyacente de mortalidad cardiovascular.

   Por todo ello, los investigadores han subrayado que resulta clave detectar la enfermedad de manera temprana, pero han precisado que esto sigue siendo uno de los mayores desafíos de la medicina cardiovascular actual.

   Tradicionalmente, la evaluación del riesgo cardiovascular se ha basado en la identificación de factores de riesgo clásicos, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el tabaquismo o la obesidad. Aunque estos factores permiten estimar la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular a nivel poblacional, presentan limitaciones para detectar de manera precisa qué individuos están desarrollando aterosclerosis de forma temprana y silenciosa.

   La aterosclerosis se puede detectar mediante técnicas de imagen no invasivas, como la ecografía, que mejoran la estratificación del riesgo cardiovascular con respecto a los métodos convencionales. El problema se encuentra en que estas técnicas de imagen no están disponibles universalmente, por lo que existe el interés de desarrollar otras técnicas rápidas y no invasivas, como es la medición de biomarcadores en plasma.

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