La predisposición a la obesidad podría aparecer en los inicios del desarrollo cerebral, según un estudio

Actualizado 05/02/2008 19:27:00 CET
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MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

La predisposición a la obesidad podría configurarse en los inicios del desarrollo cerebral, según un estudio realizado en ratas y dirigido por la Universidad de California del Sur (Estados Unidos) y la Universidad de Lille (Francia) que se publica en la revista 'Cell Metabolism'.

Los investigadores descubrieron que las ratas criadas de forma selectiva para ser propensas a la obesidad muestran anomalías en una zona del cerebro crítica para el control del apetito. En concreto, los científicos descubrieron que las ratas obesas albergaban defectos en las neuronas del núcleo arqueado del hipotálamo, lo que provoca que sus cerebros respondan menos ante la hormona que suprime el hambre denominada leptina.

Según explica Sebastien Bouret, "las diferencias en el neurodesarrollo de estos animales pueden observarse ya en la primera semana". Los resultados muestran, señala Bouret, que la obesidad puede estar configurada en el cerebro desde el inicio de la vida. "La pregunta del millón ahora es cómo superar este problema", indica el investigador.

En su estudio, los investigadores examinaron ratas tendentes a la obesidad en busca de signos de desarrollo cerebral anormal. Descubrieron que el cerebro de estos animales tenía menos proyecciones neurales procedentes del núcleo arqueado del hipotálamo, una deficiencia que continúa durante la edad adulta. Estas proyecciones son necesarias para transmitir la señal de leptina recibida por el núcleo arqueado a otras partes del hipotálamo.

Los investigadores descubrieron más pruebas de que estos cambios en la red cerebral se originan de una menor sensibilidad del cerebro ante la acción de la leptina durante el desarrollo.

Según indica Bouret, "parece que el apetito y la obesidad se crean en el cerebro". Aunque el trastorno de las ratas podría mejorar con el ejercicio y una dieta correcta, los descubrimientos sugieren que la tendencia a engordar no puede dar marcha atrás. El investigador señala sin embargo, que es posible que los tratamientos administrados durante un periodo crítico temprano del desarrollo puedan ser capaces de reestructurar las conexiones cerebrales.