Pediatras piden ajustar las ratios en escuelas infantiles para mejorar el neurodesarrollo y reclaman aulas inclusivas

Archivo - AEP pide agilizar el ajuste de ratios en escuelas infantiles para mejor neurodesarrollo y AEPAP reclama aulas inclusivas
Archivo - AEP pide agilizar el ajuste de ratios en escuelas infantiles para mejor neurodesarrollo y AEPAP reclama aulas inclusivas - ORBON ALIJA/ISTOCK - Archivo
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Publicado: martes, 1 septiembre 2026 11:52

MADRID 1 Sep. (EUROPA PRESS) -

La miembro de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS), la doctora Miriam de Nazaret García del Saz, ha señalado que es necesario que las ratios en las escuelas infantiles se planifiquen "con criterios científicos y pensando en las necesidades del desarrollo", por lo que se debe agilizar su ajuste para favorecer el neurodesarrollo.

"Las ratios no son únicamente una cuestión organizativa; determinan el tiempo, la atención y la calidad de las interacciones que recibe cada niño", ha manifestado con motivo de la próxima vuelta de los niños a los colegios, aspecto sobre el que la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) también ha puesto el foco al demandar aulas inclusivas.

En este contexto, García del Saz ha explicado que la disminución progresiva de las ratios en las escuelas infantiles, propuesta por el Ministerio de Educación y aún en fase de tramitación normativa, "constituye un avance esencial". "La evidencia científica disponible muestra que grupos más reducidos, de los cero a los tres años, favorecen el neurodesarrollo, el bienestar emocional y el aprendizaje temprano, al permitir una atención más individualizada y una mayor capacidad para responder a las necesidades de cada niño", ha señalado.

"Los tres primeros años de vida constituyen el periodo de mayor plasticidad cerebral", ha continuado, tras lo que ha indicado que durante esta etapa se establecen "las bases del desarrollo cognitivo, del lenguaje, de la regulación emocional y de las habilidades sociales". Así, ha expuesto que la evidencia científica identifica el denominado cuidado cariñoso y sensible -que integra salud, nutrición, protección, cuidado responsivo y oportunidades de aprendizaje temprano- como uno de los principales determinantes del desarrollo infantil y de la reducción de las desigualdades desde los primeros años de vida.

Por ello, considera que las escuelas infantiles "desempeñan un papel que trasciende el ámbito educativo y constituye también una herramienta de promoción de la salud y del desarrollo infantil". "Para que puedan cumplir esa función, resulta esencial que los profesionales dispongan del tiempo y la capacidad necesarios para establecer interacciones frecuentes y de calidad con cada niño", ha abundado.

Las ratios reducidas facilitan una atención individualizada, favorecen el desarrollo del lenguaje, la regulación emocional y la creación de vínculos seguros, además de permitir la detección precoz de posibles dificultades del desarrollo. No obstante, cuando los grupos son demasiado numerosos, "resulta más difícil responder a las necesidades específicas de cada niño durante una etapa especialmente sensible de su desarrollo", ha declarado.

Según han recordado la AEP y la SEPS, las ratios máximas autorizadas en España durante el primer ciclo de Educación Infantil suelen situarse en ocho bebés por aula hasta el primer año de vida, lo que se eleva hasta 14 entre los 12 meses y los dos años, y a 20 de los dos a los tres años, con variaciones entre comunidades autónomas. El Ministerio de Educación ha planteado reducir progresivamente estas cifras hasta cuatro, seis y ocho menores por aula, respectivamente, con una previsión oficial de iniciar su aplicación en el curso 2027-2028, y de forma escalonada hasta 2029-2030.

AULAS NEURODIVERSAS

Por otra parte, la miembro de la AEPAP, la doctora Beatriz Fernández Prudencio, ha insistido en la importancia de contar en el centro escolar con un aula neurodiversa, la cual "beneficia a todo el alumnado, no solo a quienes requieren apoyos específicos". "Incluir no significa que todos tengan que aprender de la misma manera, sino ofrecer a cada niño lo que necesita para participar y aprender junto a sus compañeros", ha declarado.

Según ha concretado, niños con trastorno del espectro autista (TEA), por déficit de atención, con (TDAH) o sin hiperactividad, y dislexia u otras dificultades de aprendizaje "pueden necesitar apoyos específicos, pero la diversidad en la forma de aprender, comunicarse o relacionarse constituye también una oportunidad para que todo el alumnado desarrolle habilidades esenciales para la vida".

Junto a ello, Fernández Prudencio ha incidido en la relevancia del pediatra de Atención Primaria, al ser "una figura clave para diagnosticar trastornos del neurodesarrollo y problemas de aprendizaje, ya que ocupa una posición privilegiada para observar el desarrollo infantil de forma continuada, identificar señales de alerta y acompañar cuando aparecen dificultades en el aprendizaje, la comunicación, la atención o la conducta".

Tras subrayar la necesidad de que los diagnósticos no se conviertan en etiquetas que definan al menor, ha manifestado que este profesional sanitario dispone de una mirada integral que "puede ayudar a que cada niño reciba el apoyo que necesita".

Por último, y una vez expuesto que el inicio del curso es un buen momento para recuperar hábitos saludables, como establecer de manera progresiva horarios regulares de sueño y comidas, ha sostenido que se deben evitar "las prisas y la sobre exigencia". "Los niños asimilarán el cambio sin estrés y volverán a las aulas con más ilusión", ha concluido.

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