Los pediatras de Atención Primaria demandan una ley estatal que proteja especialmente a los menores transexuales

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ADIE BUSH - Archivo
Publicado 05/10/2018 13:16:35CET

MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria demanda, ante la disparidad de leyes autonómicas, un proyecto de ley estatal para la protección de los derechos de personas transexuales, que incluya "especialmente" a los menores de 18 años.

"Los adultos tienen una mayor autonomía de decisión, entre comillas. Pero un niño está más limitado, y la ley debería protegerles, porque ahora mismo, en muchas CCAA, su tránsito depende de la opinión de sus padres y de si estos aceptan o no la situación", ha explicado el doctor José Emilio Callejas, pediatra de AP del Centro de Salud La Zubia, en Granada.

Actualmente, la atención a estos menores de edad dista de ser equiparable en todas las comunidades autónomas, alguna como Andalucía tienen su propia ley, que obliga a seguir un protocolo de proceso asistencial integrado; mientras que otras, como Cataluña o País Vasco, tienen protocolos propios.

"La realidad es que la transexualidad en la infancia puede requerir del acompañamiento del pediatra, pero no porque se trate de una patología, sino para maximizar la salud y el bienestar del menor dentro de su identidad de género", ha señalado Callejas durante el acto 'Transexualidad en la infancia y adolescencia', organizado por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) en la Embajada de Italia, donde ha expresado que como profesionales sanitarios deben ayudar a estos menores y a sus familias a "transitar por rutas seguras".

En los últimos años, los menores de edad trans han comenzado a ser más visibles y, en muchos casos, el primer profesional al que acuden las familias en busca de asesoramiento e información es el pediatra de cabecera. Un reto para los profesionales, que cada vez están más concienciados sobre su papel y sobre la necesidad de coordinar actuaciones entre distintas especialidades, así como con otros sectores, como el ámbito educativo.

Entre sus objetivos se encuentra despatologizar por completo la transexualidad, y eso pasa por evitar que se considere una enfermedad e incluso desterrar el diagnóstico de "disforia de género". El pediatra debe explicarles que la transexualidad forma parte de la diversidad humana", señala el experto. Quien considera que "vivir de acuerdo con nuestra identidad de género es un derecho, y los pediatras también debemos contribuir a hacerlo efectivo".

El doctor Callejas, que en los últimos años ha atendido en su consulta varias relacionadas con la transexualidad en niños y niñas, señala que el perfil de los menores de edad que suelen acudir al pediatra de AP es el de "niños pequeños, incluso de tres, cuatro o cinco años, que acuden acompañados de sus padres". Las familias "ven en ellos una tendencia, en sus juegos y relaciones, que no va en línea con su sexo asignado al nacer y, a menudo, acuden preocupados por los problemas de convivencia que esto les pueda ocasionar".

CÓMO SE DEBE ACTUAR

En estos casos, el papel del pediatra de cabecera debe pasar por "mantener una actitud abierta y de acompañamiento" e informar "sobre las diversas posibilidades de atención hasta la edad adulta", señala Callejas. Porque, si bien algunas de las personas que acuden a las consultas podrán ser tratados con bloqueadores hormonales para retrasar la pubertad hasta que puedan empezar un tratamiento hormonal cruzado, o incluso llegar a un tratamiento quirúrgico una vez que hayan alcanzado la mayoría de edad, "no siempre va a ser así", y llegado el momento, "puede rechazar el tratamiento al sentirse feliz sin necesidad de cambios".

Pero, sobre todo, el pediatra debe centrarse en dar pautas encaminadas "a evitar el rechazo, la ansiedad y el aislamiento" que pueden sentir estos niños, explica el Callejas. Si bien la transexualidad no es una patología, la no aceptación familiar y social sí puede derivar en problemas que afecten a su salud y bienestar. "Sentimientos de infelicidad, miedo, irritabilidad, falta de concentración en el colegio, etc", resume Callejas.

El rechazo social puede tener consecuencias serias para la salud de la persona menor de edad, "por eso es importante hacer entrevistas en la consulta de primaria, preguntar por cuestiones como el fracaso escolar, posibles autolesiones e, incluso, riesgo de suicidio".

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