Publicado 16/06/2021 17:49CET

Los pasaportes de inmunidad podrían disminuir el cumplimiento de las medidas frente a la COVID-19

Viajera mirando pasaporte
Viajera mirando pasaporte - CEAV

MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Kent (Estados Unidos) han evidenciado que cuando a las personas se les presenta la idea de un pasaporte de inmunidad frente a la COVID-19 muestran menos disposición a seguir las medidas de distanciamiento social y obligatoriedad de mascarilla.

En su trabajo, publicado en la revista 'Journal of Applied Social Psychology', los estudiantes de doctorado Ricky Green y Mikey Biddlestone y la profesora Karen Douglas pidieron a los participantes de Reino Unido y de Estados Unidos que imaginaran que se habían recuperado de COVID-19 o que estaban infectados.

A los participantes que se les pidió que imaginaran que se habían recuperado también se les presentó información sobre los pasaportes de inmunidad y la información sobre la inmunidad de forma cautelosa y no cautelosa. La información cautelosa hacía hincapié en que una infección pasada no equivale a una inmunidad, mientras que la información poco cautelosa sostenía que una infección pasada sí equivale a una inmunidad.

La investigación mostró que, en el caso de las personas a las que se les pidió que imaginaran una infección pasada por COVID-19, la lectura de los pasaportes de inmunidad se asoció con un menor distanciamiento social e intenciones de llevar mascarilla. Los participantes que luego leyeron información sobre inmunidad incauta informaron de intenciones aún más bajas.

Sin embargo, cuando a los participantes se les presentó información sobre la inmunidad cautelosa, estos efectos negativos desaparecieron. Las personas a las que se les pidió que imaginaran que estaban infectadas manifestaron mayores intenciones de distanciamiento social e higiene.

"Las personas que sospechan que han tenido COVID-19 anteriormente muestran menos disposición a seguir las directrices de la pandemia, presumiblemente porque suponen que se han vuelto inmunes al virus desde que se infectaron. Esto es preocupante, ya que las directrices de distanciamiento social se aplican para proteger a los demás y a uno mismo, y la naturaleza exacta de la inmunidad adquirida por la infección aún no está clara", explica el investigador principal, Ricky Green.