Publicado 05/05/2022 16:00

Los pacientes con espondilitis anquilosante denuncian el acceso "desigual" a los tratamientos

Archivo - Espondilitis anquilosante. Dolor de riñones. Dolor de espalda.
Archivo - Espondilitis anquilosante. Dolor de riñones. Dolor de espalda. - ABBVIE - Archivo

MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -

La Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE), coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Espondilitis Anquilosante (EA), ha denunciado que se sigue produciendo un acceso "desigual" a los tratamientos.

Además, ha recordado la importancia de visibilizar la enfermedad en la sociedad y dar a conocer las necesidades no cubiertas de estos los pacientes. "Los pacientes no tienen un acceso equitativo a las diferentes opciones terapéuticas y se dan muchas diferencias entre las distintas comunidades autónomas cuando entendemos que tendría que ser igual para todos", ha dicho el presidente de CEADE, Pedro Plazuelo.

En este sentido, ha explicado que los pacientes necesitan los tratamientos para mejorar los síntomas de la enfermedad y, sobre todo, para recuperar su calidad de vida, algo "muy importante" si se tiene en cuenta que se está ante una enfermedad que causa un impacto "brutal" y afecta a las diferentes esferas de la vida de las personas, desde la familiar y social hasta la académica y la laboral.

Pedro Plazuelo ha contado como es el día a día de estos pacientes, que está marcado por el dolor, que es el síntoma principal de la patología, pero no el único, ya que también aparecen la fatiga, hinchazón o rigidez matutina también están presentes. "Estos síntomas pueden llegar a limitar la realización de determinadas actividades cotidianas como levantarse de la cama, hacer ejercicio, subir escaleras o conducir", ha explicado.

Otra de las demandas de los pacientes con EspA es el infradiagnóstico. Precisamente, una de las conclusiones de 'EncuEspA', un estudio realizado en 2021 por CEADE a casi 900 pacientes, es que el 45 por ciento de las personas con espondiloartritis tarda más de tres años en recibir un diagnóstico desde que comienzan a tener los síntomas.

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