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MADRID 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, han advertido de los "graves riesgos" que los entornos digitales suponen para la salud y el desarrollo infantil y han instado a establecer su regulación e implantar mayores medidas de seguridad y rendición de cuentas.
"Aún estamos a tiempo de actuar, pero sí es demasiado tarde para realizar ajustes mínimos", aseveran en un artículo publicado este miércoles en 'Project Syndicate', en el que reconocen que se está produciendo una transformación de la infancia en todo el mundo por el uso de las tecnologías digitales.
Adhanom Ghebreyesus y Macron destacan que las herramientas digitales permiten "ampliar las oportunidades" de los jóvenes al facilitar el aprendizaje, la comunicación y el acceso a los servicios de salud, además de ofrecerles creatividad, comunidad y un sentido de pertenencia, sobre todo para aquellos que sufren exclusión en el mundo real.
Sin embargo, advierten de que estos beneficios "no están garantizados", sino que "dependen en gran medida de quién tenga acceso, cómo se diseñen las tecnologías y a qué intereses sirvan".
Citando las medidas impulsadas por países como Australia, Francia, Indonesia, España, Irlanda, Reino Unido y Canadá, subrayan el "creciente consenso mundial" sobre la necesidad de regular los entornos digitales, adaptando su diseño a la edad y dotándolos de mayores garantías para proteger la salud infantil.
A este respecto, inciden en que "se necesitan soluciones porque los entornos digitales no son neutrales". Según afirman, su diseño, gestión y monetización influyen en muchos aspectos de la vida y, en especial, en la salud.
VIOLENCIA Y DESINFORMACIÓN
El responsable de la OMS y el presidente francés detallan que la exposición repetida a contenido estereotipado, sexualizado, violento o discriminatorio influye en cómo los niños se entienden a sí mismos y al mundo que los rodea. Asimismo, advierten de la difusión de afirmaciones engañosas sobre salud y destacan la preocupación en cuanto a privacidad por la recopilación y el uso de datos personales.
Tras ello, señalan la evidencia que asocia la exposición digital excesiva con problemas de ansiedad, depresión, insomnio, mayor agresividad y, en casos más graves, tendencias suicidas, y alertan de la posible exposición a la promoción de productos dañinos, como tabaco, alcohol y juegos de azar.
Además, apuntan que el uso de redes sociales, videojuegos e inteligencia artificial (IA) puede aumentar la soledad, fomentar el sedentarismo y reducir el sueño, siendo estos dos últimos factores de riesgo conocidos para las enfermedades no transmisibles. La explotación y el abuso sexual en línea también están aumentando a nivel mundial, según aseveran.
En paralelo, apuntan al "factor multiplicador" que supone la IA generativa, tanto en términos de riesgos como de oportunidades para el bienestar infantil. Pese a los beneficios de un uso responsable, advierten de que su impacto a largo plazo en las expectativas de los niños respecto a las relaciones, la empatía o la autorregulación es "incierto", por lo que abogan por aplicar "un enfoque de precaución".
SOLUCIONES DE LA MANO DE LOS JÓVENES
Adhanom Ghebreyesus y Macron afirman que la reducción de la exposición a contenido ilegal, extremo o explícito debe ir acompañada de relaciones estables, límites adecuados, actividad física y oportunidades para la interacción social en el mundo real porque "el bienestar infantil requiere más que la ausencia de daño".
Junto a las medidas regulatorias, exigen investigación independiente y longitudinal en diferentes contextos socioeconómicos y regiones. Asimismo, instan a la participación de los jóvenes, que pueden aportar sus propias experiencias para ayudar a establecer límites adecuados.
De este modo, llaman a la colaboración constante entre gobiernos, industria, sociedad civil e instituciones de salud pública "para maximizar los beneficios y minimizar los daños". "Es fundamental una mayor transparencia, el intercambio de datos, la adopción de diseños que promuevan la salud y el apoyo empresarial a normas de seguridad eficaces, especialmente para los menores", subrayan.
"Nuestros niños y jóvenes no son sujetos de experimentación, un mercado cautivo ni una mercancía. Juntos, podemos y debemos crear entornos digitales que protejan y apoyen su desarrollo saludable. Las decisiones que tomemos ahora tendrán repercusiones durante generaciones", concluyen.