Archivo - Niño en el pediatra. - FATCAMERA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 16 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un grupo de niños y adolescentes de entre 11 y 17 años ha presentado un manifiesto en el que reclama una transformación de los hospitales en espacios más acogedores, personalizados y adaptados a sus necesidades, así como un cambio en la relación con los profesionales sanitarios, a quienes piden que les miren a los ojos y les dirijan sus explicaciones.
"No queremos que el hospital del futuro se parezca a un hospital", han subrayado los menores durante la exposición del documento en la sesión 'Espacios sanitarios pensados por niños, niñas y adolescentes. ¿Cómo les gustaría que fuesen los centros sanitarios?', en el marco del XLII Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA), que se está celebrando en el Palacio de Congresos de Gijón (Asturias).
Bajo el lema 'Nada de nosotros sin nosotros', los jóvenes han reivindicado su derecho a ser escuchados y a participar en el diseño de los espacios donde reciben atención sanitaria, pero también en las decisiones que afectan a su propia salud.
Con el objetivo de crear entornos sanitarios más acogedores, los menores proponen en el manifiesto que los hospitales cuenten con grandes ventanas desde las que puedan ver árboles, plantas, materiales naturales y colores alegres, de forma que los espacios transmitan tranquilidad.
Asimismo, piden que las salas de espera pasen a ser lugares donde puedan leer, jugar y descansar, en vez de los espacios "incómodos y aburridos" que son. Igualmente, apuestan por regular la iluminación y el ruido para favorecer el bienestar de todos los pacientes.
En esta línea, reclaman que las habitaciones y los espacios comunes les permitan mantener, en la medida de lo posible, su vida cotidiana y puedan jugar, ver películas, relacionarse con sus amigos o mantener el contacto con sus mascotas. Asimismo, sugieren que la comida hospitalaria, además de saludable, sea apetecible y atractiva.
La accesibilidad es uno de los ejes centrales del manifiesto, para lo que los jóvenes piden que el hospital se adapte a sus necesidades, con carteles situados a su altura, fáciles de comprender, dibujos claros, mapas interactivos y sistemas de comunicación aumentativa y alternativa que permitan orientarse y comunicarse a quienes tienen dificultades para hacerlo mediante el lenguaje oral.
RELACIÓN DIRECTA CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS
Entre las demandas principales de los niños y adolescentes se sitúa la relación que mantienen con los profesionales sanitarios, a quienes demandan que se dirijan directamente a ellos y no hablen solo con sus padres.
De este modo, les invitan a mirarles a los ojos, llamarles por su nombre y explicarles qué les ocurre y qué pruebas o tratamientos van a realizarles, utilizando un lenguaje comprensible, adaptado a su edad y a sus capacidades, pero sin infantilizarlos y, en caso de ser necesario, con herramientas de comunicación adaptadas.
Entre otros pequeños cambios que pueden marcar una gran diferencia, los menores instan a evitar que agujas y otros instrumentos médicos que generan temor permanezcan a la vista antes de una exploración.
Los adolescentes también reclaman que, a medida que crecen, se les reconozca una mayor capacidad para comprender sus tratamientos, expresar sus preferencias y participar activamente en las decisiones que les afectan.
Todas estas propuestas son el resultado de la participación de los niños y adolescentes en talleres y grupos de trabajo junto con representantes de familias y entidades sociales.
LAS FAMILIAS COINCIDEN EN LA NECESIDAD DE HUMANIZAR
Las familias, que también han participado en el encuentro, han respaldado las demandas de los jóvenes y han insistido en la importancia de humanizar la atención sanitaria. En esta línea, han añadido peticiones como la posibilidad de que la madre o el padre puedan permanecer cerca y sujetar la mano de su hijo durante una exploración.
Asimismo, han reclamado que los centros sanitarios faciliten el acompañamiento familiar y mejoren la coordinación y transmisión de información entre profesionales para evitar que los pacientes y sus familias tengan que repetir continuamente su historia clínica y sus circunstancias personales.
El encuentro ha permitido poner de manifiesto que diseñar hospitales pensando en las necesidades reales de niños y adolescentes no es un capricho, sino una cuestión de calidad asistencial, accesibilidad y humanización de la sanidad.