La muerte súbita cardiaca provoca que fallezcan en España unas 40.000 personas al año

Actualizado 22/03/2007 17:28:37 CET

GRANADA, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

La muerte súbita cardiaca provoca en España anualmente el fallecimiento de unas 40.000 personas y es la causa del 20 por ciento de las muertes que se producen en los países desarrollados en personas con o sin enfermedad previa conocida.

Esos datos se dieron a conocer hoy en la VI Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que desde hoy y hasta el sábado reúne en Granada a más de 500 cardiólogos.

El principal mecanismo por el que las enfermedades cardiacas producen la muerte súbita es "el desarrollo de un ritmo cardiaco muy rápido". Así lo explicó el doctor Rafael Peinado, presidente del Grupo de Trabajo del Desfibrilador Automático Implantable de la SEC, al afirmar que uno de los principales problemas que plantea la muerte súbita es que "es muy difícil de prevenir".

Ello se debe a que "no existen pruebas que determinen la probabilidad de padecerla, dado que la principal causa de que se produzcan son las enfermedades de las arterias coronarias: infarto agudo de miocardio y angina de pecho".

Por otra parte, se calcula que sólo en torno al cinco por ciento de las personas que presentan una muerte súbita cardíaca sobreviven. La muerte cerebral y el fallecimiento irreversible pueden ocurrir en tan sólo 4 ó 6 minutos después de que ocurra la parada cardiaca. Ésta, puede revertirse en la mayoría de las víctimas si se trata en pocos minutos con una descarga eléctrica en el pecho, conocida como desfibrilación, para normalizar el ritmo cardíaco.

En general, por cada minuto que una persona está en parada cardiaca las posibilidades de supervivencia disminuyen entre un 7 y un diez por ciento y pasados diez minutos, los intentos de reanimación "no suelen tener éxito".

En este sentido, Peinado consideró que en los últimos años se está haciendo hincapié en la "disponibilidad de desfibriladores automáticos externos en zonas con gran aglomeración de personas, así como en la formación de personas no sanitarias para que sean capaces de realizar medidas básicas de reanimación en personas víctimas de una muerte súbita".

AVANCE SIGNIFICATIVO

Al margen de estas medidas, uno de los grandes avances en las últimas dos décadas para la prevención de la muerte súbita cardiaca ha sido el llamado desfibrilador automático implantable, un pequeño dispositivo electrónico que se implanta en el pecho y que vigila continuamente el ritmo del corazón.

"En caso de que el corazón tenga un ritmo muy rápido, el dispositivo lleva a cabo un tratamiento eléctrico, ya sea estimulación eléctrica muy rápida o bien una descarga eléctrica, que en la inmensa mayoría de los casos corta la arritmia", afirmó Peinado.

Por otra parte, en caso de que el corazón vaya demasiado lento el desfibrilador automático actuará como marcapasos, lanzando impulsos eléctricos a una frecuencia cardiaca adecuada para el paciente.

Otro enorme avance de la electrofisiología durante los últimos años ha sido el desarrollo de las técnicas de ablación con catéter. "Las intervenciones con catéter se han situado como técnicas de primera elección, sustituyendo a las intervenciones quirúrgicas, y en muchos casos, desplazando a un segundo plano al tratamiento farmacológico", aseguró el doctor Fernando Arribas, secretario de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC.

En este encuentro se debatirán las nuevas guías conjuntas de las sociedades europea y americana de cardiología en relación con las arritmias así como la prevención de la muerte súbita, según informó la sociedad en un comunicado remitido a Europa Press.

Un conocimiento más amplio de los factores que influyen en la aparición de las arritmias junto al desarrollo de nuevas técnicas de tratamiento hasta hace pocos años inimaginables han propiciado un interés específico sobre esta patología cardíaca.

Estos factores han provocado que la arritmología clínica se convierta en una especialidad de la cardiología con un importante desarrollo. De esta manera, "el nivel español en este campo es excelente", afirmó el doctor Francisco Chorro, vicepresidente de la SEC, y "perfectamente comparable al resto de países europeos y Estados Unidos".

La muerte súbita tiene una causa cardiaca en el 90 por ciento de los casos, a pesar de que también puede ser debida a otras enfermedades --embolia pulmonar, hemorragia cerebral--.

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