Montero dice que analizará con "rigor" el informe del Consultivo andaluz que aprueba la desconexión de Echevarría

Actualizado 28/02/2007 16:15:42 CET

SEVILLA, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

La consejera de Salud, María Jesús Montero, afirmó hoy que cuando su departamento reciba el informe del Consejo Consultivo de Andalucía (CCA) que ayer aprobó la desconexión del respirador que mantiene con vida a Inmaculada Echevarría, la mujer que padece distrofia muscular progresiva y que ha pedido morir, lo analizará con "rigor y transparencia".

En declaraciones a los periodistas tras el discurso de la presidenta del Parlamento andaluz, María del Mar Moreno, con motivo del Día de Andalucía, Montero aseguró que tendrá que "valorar en que sentido orienta el CCA su decisión" y, de esta forma, "obrar en consecuencia".

En este sentido, la consejera evitó pronunciarse sobre el contenido del dictamen, puesto que el Consejo Consultivo aún no ha remitido a la Consejería de Salud el informe, aunque prevé que mañana ya lo reciban.

No obstante, Montero criticó las filtraciones a la prensa del documento dictaminado por el Consultivo, ya que, a su juicio, "primero tendría que tenerlo la Consejería para valorarlo y poder hacer después las declaraciones oportunas".

30 AÑOS POSTRADA EN UNA CAMA

En una comparecencia ante los medios de comunicación el pasado 18 de octubre, Inmaculada Echevarría, la mujer de 51 años natural de Navarra que desde hace más de 30 años vive postrada en una cama por la distrofia muscular progresiva que sufre, pidió "respeto" por su decisión de acabar con una vida de "enfermedad" y "opresión", con una inyección letal.

En plenas facultades mentales, su enfermedad sólo le permite mover los dedos de las manos y los pies y levemente los músculos de la cara. Una traqueotomía realizada, "en contra de su voluntad", hace ahora nueve años la mantiene enganchada a un ventilador mecánico del que depende para respirar.

Desconectarlo sería suficiente para acabar con su vida, pero "sería una muerte muy cruel", dijo Inmaculada, que solicita que se le ayude a "morir libremente y sin dolor", aunque reconoce que la "situación es difícil. Nadie me entiende y se trata de mi vida".

Además de la distrofia, sufre osteoporosis, deformación de las extremidades, rotura de huesos provocada por los cambios de posición, continuos dolores y dificultad para hablar. "Estoy muy harta de vivir así, cada vez me veo peor", escribió recientemente en una carta que remitió a la Asociación Derecho a Morir Dignamente, donde indicó "lo más duro es depender de todo el mundo, para todo..."

Por ello, el pasado 10 de noviembre firmó su testamento vital, en el que indica que cuando no tenga capacidad de expresar su voluntad y si empeorase desearía morir, tal y como recogió una trabajadora de la Delegación provincial de Salud de la Junta de Andalucía desplazada hasta la habitación de la paciente, que no se puede mover.

Tras la firma de la limitación del esfuerzo terapéutico, éste era el último paso que le quedaba dar a Inmaculada para abrir un expediente en el Registro de Voluntades Anticipadas como se ha hecho.