Un millón y medio de españoles abusa o hace una mala utilización de ansioliticos o antidepresivos

Actualizado: martes, 11 julio 2006 17:07

BARCELONA. 11 (EUROPA PRESS)

En España hay un millón y medio de personas que abusa o hace un mal uso de ansiolíticos o antidepresivos y se da un progresivo aumento del consumo de medicamentos con finalidades lúdicas, en vez de terapéuticas. Así lo indican los primeros resultados del Observatorio de Medicamentos de Abuso (OMA) elaborado por el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

El director de este Observatorio, Rafael Borràs, aseguró hoy, durante la presentación de los resultados de este estudio, que "se han detectado unas 27 substancias cuyos efectos terapéuticos han sido substituidos por sus propiedades alucinógenas, tranquilizantes o excitantes".

Borràs explicó que los datos de este Observatorio han sido recogidos "mediante notificaciones, informes y especialistas que detectan este tipo de prácticas y que las transmiten al Colegio de Farmacéuticos".

El estudio, que empezó hace un año, pone de relieve que un 82% de las personas que hacen un mal uso de los medicamentos tienen entre 25 y 45 años y que son mayoritariamente hombres. Borràs asoció estas cifras a que "las personas que más consumen estos fármacos tienen experiencia en el uso de drogas y lo que buscan es experimentar".

SUBSTANCIAS MORTALES.

Entre los caso más peligrosos, Borràs destacó el abuso de ansiolíticos o antidepresivos, que afecta a un millón y medio de personas en España y que se basa en la automedicación.

Borràs también advirtió del peligro de substancias como la Ketamina "que en según qué dosis puede ser mortal", la Codeina "que puede acarrear problemas respiratorios o de temblores" y del Misoprostol "un fármaco usado para provocar abortos y que puede producir malformaciones en el feto e infertilidad para la madre, entre otras consecuencias".

Según este Observatorio, la forma más fácil de poder conseguir este tipo de fármacos es vía Internet, "donde hay unas 150 páginas que distribuyen estos medicamentos sin autorización", o "en el mercado negro, paralelo al de las drogas convencionales".

Con todo, "más de un 25% de los consumidores trata de conseguir los fármacos en la propia farmacia sin la receta correspondiente, o, si el producto no requiere receta, hacen grandes pedidos o no especifican para que lo quieren. Un 22% lo intenta hacer con recetas falsas".

Como posible solución, Borràs consideró que, en primer lugar, "se debería unificar las receptas para dificultar su falsificación" y, en segundo lugar, "permitir a los farmacéuticos valorar si el medicamento será usado para lo que esta concebido y ejercer de filtro para los medicamentos que no necesitan receta.

Borràs también señaló que a menudo "lo que se produce es que los distribuidores de droga venden pastillas con un parecido físico a de las drogas pero que en realidad son fármacos legales cuyas propiedades pueden ser contraproducentes para el usuario".

El OMA nació en 2005 por el incremento que el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona detectó en el consumo de determinados medicamentos, a menudo mezclados con alcohol, con finalidades lúdicas o recreativas. El objetivo del observatorio es cuantificar estas prácticas y detectar cómo se produce el acceso a estos medicamentos.