Archivo - Un estudio de CSIC e Instituto INGENIO revela que la menstruación condiciona la vida de más del 80% de mujeres en España - CSIC - Archivo
MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por el Instituto INGENIO, centro mixto de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha revelado que la menstruación condiciona la vida cotidiana de más del 80 por ciento de las mujeres en España, tal y como se ha publicado en la revista especializada 'BMC Women's Health'.
Este trabajo, que es la cuarta publicación de una radiografía sobre la salud menstrual en el territorio nacional, y que ha contado con más de 4.000 participantes, ha analizado cómo el estigma menstrual influye en el día a día, la participación social y el bienestar de ellas. Así, se ha comprobado que solo el 15,4 por ciento de las mujeres mantiene su vida cotidiana sin cambios durante la menstruación.
"La forma en que se vive no depende únicamente de los síntomas físicos, sino también del contexto social en el que ocurre", ha destacado la investigadora del Instituto INGENIO, Sara Sánchez-López, en relación con el hecho de que muchas mujeres adaptan su comportamiento debido al dolor, a sangrados abundantes o para evitar incomodidad o exposición.
Este estudio señala que, ante estos síntomas y situaciones, las estrategias más comunes incluyen cambios en la vestimenta -como evitar prendas blancas (48%) y ciertos tipos de ropa (36%)-, reducir la práctica deportiva (21%) y limitar actividades como nadar y acudir a la playa (22%). La principal razón que las motiva es el dolor.
De cualquier forma, los investigadores han indicado que estas decisiones no responden únicamente al malestar físico, ya que factores como la ansiedad ante posibles manchas, la falta de espacios adecuados y el temor a reacciones negativas del entorno reflejan la persistencia de normas sociales relacionadas con una gestión de la salud menstrual estrictamente privada.
FACTOR DISCRIMINATORIO
"A menudo, el malestar menstrual no se reconoce como una necesidad legítima de apoyo, sino como algo que puede restar credibilidad", ha explicado Sánchez-López, quien ha añadido que, "en un contexto donde la menstruación se ha usado para excluir a las mujeres de ciertos roles, mostrar vulnerabilidad puede percibirse como un riesgo colectivo".
En este sentido, la citada investigación expone que muchas participantes describen haber acudido a sus centros de estudio o trabajo pese a experimentar dolor intenso, náuseas o fatiga. En concreto, mientras que el 41 por ciento de las encuestadas se ha ausentado en alguna ocasión por estos síntomas, un 44 por ciento afirma no haber interrumpido su asistencia por motivos menstruales.
Por otra parte, los resultados, que muestran testimonios de burla y situaciones de humillación, arrojan un alto número de respuestas que describen cómo la menstruación se ha utilizado para cuestionar o desacreditar emociones, decisiones o conflictos en contextos cotidianos, especialmente en el ámbito interpersonal o doméstico.
"Estas situaciones refuerzan estereotipos que vinculan la menstruación con falta de control emocional o irracionalidad, lo que puede traducirse en una menor credibilidad", ha sostenido, por su parte, la investigadora del Instituto INGENIO y coautora de este estudio, Rocío Poveda, mientras que el miembro del Departamento de Matemática Aplicada de la UPV y coautor también de este trabajo, Santiago Moll, ha afirmado que "las experiencias más positivas se asocian a contextos donde hablar de menstruación no genera incomodidad y donde se reconocen las necesidades físicas o emocionales vinculadas al ciclo".