Publicado 20/03/2020 14:59:18 +01:00CET

Investigan un circuito que podría ser clave en patologías oculares

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
Degeneración macular asociada a la edad (DMAE) - GETTY - Archivo

   MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en colaboración con un grupo internacional de científicos, han logrado identificar por primera vez un circuito de regulación inmunológica ocular controlado por un subtipo de células endoteliales, las células que recubren el interior de los vasos sanguíneos.

   Según los responsables de la investigación, publicada en la revista 'Journal of Experimental Medicine', los resultados no solo abren nuevas perspectivas para el estudio de enfermedades vasculares de la retina y de patologías inflamatorias que afectan a la coroides, sino también para su tratamiento. El hallazgo ha sido posible gracias al análisis de la expresión génica de 8.000 células de la coroides, la membrana situada en la parte posterior del ojo entre la retina y la esclerótica.

   En la retina, los fotorreceptores capturan la luz que entra en el ojo y la convierten en pulsos eléctricos que dan lugar a la percepción visual, explica Ignacio Benedicto, investigador del CNIC y coordinador del estudio. "La actividad y supervivencia de los fotorreceptores dependen de la coroides. Los vasos sanguíneos que irrigan la coroides son fundamentales para el correcto funcionamiento de la retina, ya que son los responsables de suministrar oxígeno y nutrientes a los fotorreceptores, así como de eliminar los residuos generados en la retina", aseguar.

   Enrique Rodríguez-Boulan, investigador de Weill Cornell Medicine y codirector del trabajo, añade que se sabe que "fallos en el funcionamiento de la coroides están asociados al desarrollo de patologías oculares como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Solo en España, se calcula que hay unas 700.000 personas con esta patología y es una de las enfermedades asociadas a la ceguera que más crecerán en los próximos años debido al progresivo envejecimiento de la población.

   Desafortunadamente, la forma más común de DMAE no tiene cura y se ignoran en gran medida las causas que la producen. Esto se debe, en parte, a que no se conocen en profundidad las características de los componentes celulares de la coroides y los mecanismos de comunicación molecular entre ellos. Esta investigación aporta información muy valiosa para comprender cómo las células endoteliales de la coroides pueden regular la aparición de patologías inflamatorias y enfermedades vasculares en la retina.

TRES SUBTIPOS DE CÉLULAS ENDOTELIALES

   Los autores analizaron la coroides del ratón adulto mediante una técnica denominada 'single cell RNAseq', que permite el análisis de la expresión génica de miles de células de manera individual y simultánea.

   Así, descubrieron que la vasculatura de la coroides contiene al menos tres subtipos de células endoteliales. "Uno de estos subtipos se localiza específicamente en los vasos más próximos a la retina y expresa el gen denominado Indian Hedgehog a niveles más de 300 veces superiores a los encontrados en células endoteliales de otros órganos", detalla Benedicto.

   Debido a que dicho gen codifica una proteína (IHH) que es secretada al exterior de la célula, los autores investigaron cuál es el tipo celular que recibe esta señal proveniente del endotelio. Gracias al uso de ratones transgénicos, pudieron "identificar la principal diana de IHH, una población de células pluripotentes perivasculares cuya existencia en la coroides se desconocía hasta la fecha". "Estas células, como respuesta a la proteína IHH, regulan la cantidad de un tipo de célula inmune -mastocitos - en la coroides", agrega Guillermo Lehmann, primer autor del estudio y actualmente investigador en Regeneron Pharmaceuticals.

   Además, añaden los investigadores, al eliminar la expresión de la proteína IHH del endotelio, los macrófagos de la coroides reducen la expresión del marcador anti-inflamatorio CD206. En su trabajo han comprobado que la generación artificial de daño en la retina de estos animales produce una respuesta inflamatoria exacerbada y una mayor pérdida de visión en comparación con ratones control.