Publicado 11/02/2020 16:36:57CET

Investigadores descubren unas moléculas que podrían ser útiles para corregir los ritmos circadianos al tener 'jet lag'

Jet lag
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MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y la Universidad de Buffalo (Estados Unidos) ha descubierto las primeras moléculas que pueden modular los ritmos circadianos. En un modelo de ratón con 'jet lag', estas moléculas alteraron los ajustes de los ciclos noche/día, abriendo la puerta a un posible tratamiento de las alteraciones de los ritmos circadianos.

Como respirar o parpadear, los comportamientos regulados por los ritmos circadianos, como la digestión y los ciclos de sueño-vigilia, pasan desapercibidos para la mayoría de la gente. Pero cuando funcionan mal, el resultado puede ser cualquiera de una amplia gama de trastornos graves y crónicos, desde el insomnio y la depresión hasta la obesidad, la diabetes y el trastorno bipolar. Una pieza clave del rompecabezas de los ritmos circadianos y los trastornos en los que están involucrados es la hormona melatonina, que el cerebro produce por la noche para facilitar el sueño y afinar los ajustes circadianos.

Esta investigación, publicada en la revista 'Nature', podría facilitar en gran medida el desarrollo de terapias específicas que puedan imitar o contrarrestar las acciones de la melatonina, que está implicada en numerosos trastornos circadianos que van desde la depresión, la ceguera, el trastorno afectivo estacional y los trastornos del sueño, hasta las dificultades experimentadas como resultado del desfase horario y el trabajo por turnos.

"Este descubrimiento nos permite ahora centrarnos en el desarrollo de nuevas moléculas únicas para generar una respuesta que ayude a alinear los patrones de sueño y otros ritmos biológicos con los ciclos de luz y oscuridad del entorno, proporcionando la sensación de bienestar que solo se experimenta cuando tales ritmos están en sincronía", explica una de las líderes del trabajo, Margarita L. Dubocovich.

El equipo encontró especialmente interesante que las dos moléculas descubiertas en este estudio generan dos respuestas circadianas distintas y opuestas del ratón que dependen del tiempo del reloj y de las condiciones de luz ambiental que experimentan los animales. En los experimentos en los que el inicio de la oscuridad es avanzado (conocido como 'jet lag'), las moléculas retardan esta reentrada o ajuste, un efecto opuesto al de la melatonina. Sin embargo, cuando fueron expuestos a una oscuridad constante, las dos moléculas demuestran un efecto idéntico al de la melatonina.

"Esto podría ser potencialmente útil para arrastrar los ritmos a las 24 horas del día en poblaciones alejadas de la exposición natural a la luz/oscuridad, incluyendo a los ciegos, así como a algunos trabajadores por turnos, trabajadores submarinos o aquellos que trabajan en ambientes extremos, como los exploradores polares", apuntan los investigadores.

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