Publicado 15/06/2020 11:06:37 +02:00CET

Identifican el papel de un receptor en la formación de anticuerpos tras la vacunación

Imágenes de microscopía electrónica de la formación de nanooligómeros del receptor de las células T (TCR) en células que expresan CCR5 (izquierda), frente a la formación en células deficientes en CCR5 (derecha).
Imágenes de microscopía electrónica de la formación de nanooligómeros del receptor de las células T (TCR) en células que expresan CCR5 (izquierda), frente a la formación en células deficientes en CCR5 (derecha). - SANTOS MAÑES, CNB-CSIC

   MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas liderados por el investigador Santos Mañes del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) han descubierto una nueva función de CCR5 que explicaría por qué el sistema inmune no funciona adecuadamente en individuos con deficiencias en CCR5 que se enfrentan a ciertas infecciones virales o están bajo tratamientos de inmunoterapia.

   El trabajo, publicado en la revista 'EMBO Journal', muestra los datos obtenidos en un modelo de vacunación experimental en ratones, pero también en linfocitos CD4+ aislados de individuos ccr5[delta]32. El receptor CCR5 contribuye a la movilidad de distintos tipos de leucocitos, incluyendo los linfocitos T CD4+ necesarios para generar respuestas inmunes potentes tanto a nivel celular como en la producción de anticuerpos. Además, CCR5 es un correceptor necesario para la infección por el virus del sida.

   El gen responsable de la producción de CCR5 puede presentar cambios en su secuencia (llamados polimorfismos) que afectan a su función. Este es el caso del polimorfismo conocido como CCR5[delta]32, presente en un 1% de la población española, cuyos portadores son resistentes a la infección por el virus del sida (VIH), pero curiosamente presentan con mayor frecuencia complicaciones letales tras la infección por el virus de la gripe y el virus del Nilo occidental.

   Raquel Blanco, investigadora del CNB-CSIC explica que "en ratones que carecen de CCR5 se producen menos citoquinas y anticuerpos de alta afinidad en respuesta a una segunda exposición al antígeno, es decir, no tienen una memoria eficiente para la protección a largo plazo". Para Ana Martín Leal, co-autora de la investigación, esto se debe a que "CCR5 es necesario para que el receptor de las células T (TCR) forme nanooligómeros o nanoclusters, que favorecen la re-activación de los linfocitos CD4+ de memoria a bajas dosis de antígeno". Además, este mismo fenómeno se observó en linfocitos CD4 aislados de individuos ccr5[delta]32, sugiriendo que sus respuestas de memoria también pueden ser defectuosas.

   Según los investigadores, estos nuevos datos podrían indicar que las personas portadoras del polimorfismo ccr5[delta]32 o de otros que afectan a CCR5 presentan respuestas inmunes deficientes frente a algunos virus. Asimismo, abren una nueva línea de investigación para determinar si los individuos con polimorfismos de CCR5 generan respuestas de anticuerpos protectores efectivas tras ser vacunados contra virus, como el de la gripe o, en un futuro, el virus causante de COVID-19.

   En este trabajo, además de los científicos del CNB-CSIC, han participado investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO-CSIC-UAM), del Instituto de Química Avanzada de Cataluña, de la Universidad de Freiburg, de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, del Hospital de Valme, de los CIBER de enfermedades hepáticas y digestivas (CIBER-EDH) y enfermedades neurodegenerativas (CIBERNED), de la Fundació ACE de Barcelona, y de la empresa bioinformática sevillana CAEBI.

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