Un grupo investigadores de EE.UU. descubre vínculos entre el envejecimiento, el cáncer y las células madre

Actualizado 17/10/2008 11:44:00 CET

MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Una investigación realizada por la Universidad de Michigan (UM, en Estados Unidos) que saldrá publicada hoy, 17 de octubre, en el último número de la revista 'Cell' ha descubierto que cuatro genes implicados en el control del cáncer desempeñan papeles clave en el proceso de envejecimiento y la regulación de las células madre.

Según los investigadores, el de estos genes es un caso de 'personalidades genéticas múltiples', ya que, además de frenar la formación de tumores y regular la capacidad de las células madre adultas para reemplazar los tejidos desgastados, actúan también en la inhabilitación de las células madre durante el envejecimiento.

Estos cuatro genes se activan y desactivan de forma coordinada a medida que las células envejecen para reducir el riesgo de cáncer y en el proceso, también inhabilitan la función de las células madre en los tejidos que envejecen, reduciendo su capacidad de regeneración.

Según el director del Centro para Biología de Células Madre de la UM, Sean Morrison, autor principal del artículo, estos genes "están implicados en la regulación del cáncer, pero sólo uno había mostrado su implicación en la regulación de las células madre y el envejecimiento". "Por ello ésta es una expansión muy significativa de nuestra comprensión de las conexiones entre estos procesos vitales", añadió.

Por otra parte, este estudio, desarrollado durante tres años sobre las células del cerebro de los ratones, ha ayudado a explicar por qué las células madre adultas de humanos no pueden igualar el potencial de las células madre de embrión para regenerar los tejidos dañados en los pacientes, según destacó el científico.

LAS CÉLULAS MADRE QUE NO ENVEJECEN

"Los genes identificados en este estudio trabajan juntos para reducir la función de las células madre adultas a medida que envejecen. Las células madre de embrión ofrecen la ventaja de que no envejecen, no toman esta senda. Si uno necesita generar un gran número de células para el tratamiento de un problema mayor de salud pública, como la diabetes juvenil, ésta es una gran ventaja", anotó.

Durante esta investigación, que examinó los genes Ink4A, Arf, Hmga2 y let-7b, los científicos criaron a un grupo de ratones que carecían de combinaciones de estos genes. A estos animales se les midió después los efectos que su particularidad genética ejercía sobre la función de célula madre y la formación de células del cerebro en diferentes etapas de la vida.

El científico Jinsuke Nishino, doctorado en el laboratorio de Morrison y también autor del artículo, indicó que, tras el trabajo, su equipo ha logrado "identificar una senda entera que modifica la expresión de gen dentro de las células madre a medida que envejecen". "Esto ayuda a explicar por qué los tejidos viejos tienen menos función de célula madre y menos capacidad de regeneración", indicó.

Hace dos años, el equipo de Morrison demostró que el Ink4a, conocido por su papel como supresor de tumores, se torna cada vez más activo con la edad e inhabilita la replicación de las células madre en los ratones de más edad. La supresión de ese gen probablemente sirve como una defensa contra las mutaciones genéticas que causan cáncer, las cuales se acumulan cuando las células se dividen repetidamente.

DESCUBRIENDO INCÓGNITAS

No obstante, la cuestión principal que persistía después de la publicación de este artículo en la revista 'Nature' en 2006 estaba en averiguar cuál era la causa por la que el Ink4A se activa con la edad.

En el nuevo artículo de 'Cell', los investigadores de la UM muestran que la actividad del Ink4A en las células madre neurales de los ratones está regulada por Hmga2, que a su vez es controlado por el let-7b. La misma relación probablemente opera en los humanos que poseen los mismos cuatro genes, aseguran los científicos.

"Los mecanismos supresores de tumor aumentan con la edad. La buena noticia es que eso nos permite envejecer sin sufrir cáncer. La mala noticia es que nuestros tejidos pierden su capacidad regenerativa, lo cual nos hace más viejos", indicó Morrison.

"Cuanto más estudiamos este asunto, más convencidos estamos de que el envejecimiento de los tejidos es un subproducto de los mecanismos creados para protegernos contra el cáncer", concluyó.