Los geriatras apuestan por la coordinación entre el médico de familia, el geriatra y el oftalmólogo ante el glaucoma

Actualizado 11/03/2013 13:18:00 CET
EUROPA PRESS/HOSPITAL XANIT

MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) apuesta por la coordinación entre el médico de familia, el geriatra y el oftalmólogo ante el glaucoma, con motivo de la celebración este próximo miércoles, 12 de marzo, del Día Mundial de esta enfermedad.

A juicio de los expertos de esta sociedad científica, es importante la unión de esfuerzos de estos profesionales en pro de la detección precoz del glaucoma, que sólo en España, "afecta a más de un millón de personas, de las cuales, la mitad lo desconoce". Por ello, es conocida como "el enemigo silencioso", indican.

En la actualidad, el 3,7 por ciento de las personas mayores de 70 años padecen la considerada "segunda causa de ceguera mundial", explican. Esto es así por que su incidencia aumenta con la edad, "especialmente a partir de los 60 años", manifiestan.

Por estas razones, y para evitar una ceguera irreversible, los expertos abogan por la atención multidisciplinar de esta enfermedad que "a penas causa sintomatología". "No hay síntomas ni dolor, el paciente va perdiendo la visión de manera imperceptible y progresiva", señala al respecto el geriatra y presidente de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología, el doctor Primitivo Ramos Cordero.

LA DETECCIÓN SUELE PRODUCIRSE DE MANERA CASUAL

Esta falta de señales "hace que en muchas ocasiones el hallazgo sea casual tras una visita al especialista por otro motivo", explica. Sin embargo, a veces "es demasiado tarde", ya que cuando los pacientes acuden a la consulta por percibir alteraciones en su campo visual, "ya se han producido lesiones severas", lamenta.

El glaucoma se produce por "daño a nivel de la cabeza del nervio óptico, que provoca una alteración del campo visual, y se suele asociar a un aumento de la presión intraocular", sostiene Ramos Cordero. Esta enfermedad es neurodegenerativa, ya que "existe una muerte de las células ganglionares de la retina", y su éxito en la cura "está ligado a la obtención de tratamientos capaces de proteger y regenerar las células", subraya.

Sin embargo, a medida que la enfermedad evoluciona, "va produciendo una restricción del campo visual desde la periferia hacia el interior", lo que se denomina "visión en forma de tubo", afirma. Además, en el cinco por ciento de los casos, aunque haya un correcto tratamiento médico o quirúrgico encaminado a controlar la presión intraocular, se produce "una ceguera de forma irremediable", asegura.

Pese a ello, insiste en que si se identificaran a tiempo los casos, "la ceguera podría evitarse en más del 95 por ciento de las ocasiones". Para ello, ofrece factores de riesgo, como "la diabetes, la presión intraocular alta, antecedentes familiares de glaucoma, miopía elevada o hipertensión arterial".