Actualizado 29/06/2007 13:30:16 +00:00 CET

La genética logrará "en menos de 10 años" nuevos fármacos de la epilepsia adaptados al paciente, según expertos

MADRID, 29 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los futuros avances en investigación genética permitirán "en menos de 10 años" tratar la epilepsia "a la carta" y desarrollar nuevos fármacos para evitar las crisis epilépticas en muchos más pacientes, coincidieron en señalar los expertos que entre hoy y mañana participarán en el curso 'Epilepsia, Nuevos conceptos, Nuevas opciones terapéuticas', organizado por Esteve en Valencia, según informaron hoy estos laboratorios en un comunicado.

Unos 400.000 españoles sufren epilepsia y el 30% de ellos --unos 120.000 pacientes--no están controlados y siguen teniendo crisis, con importantes consecuencias para su calidad de vida. Esta enfermedad puede controlarse en el 70% de los casos, pero un 30% de los pacientes no responden a ningún medicamento, por lo que el reto ahora es encontrar nuevos tratamientos más eficaces contra este mal.

En los últimos años han aparecido nuevos fármacos y se ha avanzado de forma importante en el diagnóstico gracias a nuevas técnicas, como la resonancia magnética. Sin embargo, una de las claves en el futuro tratamiento de la epilepsia se halla en la investigación genética porque se ha comprobado que los genes juegan un papel importante a la hora de desarrollar epilepsia, pero también en la respuesta de cada paciente a un medicamento concreto.

Según el doctor Miguel Rufo, jefe del Servicio de Neurología Infantil del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y coordinador del curso, en un plazo máximo "de 8 o 10 años" y gracias a la genética "probablemente podremos saber por qué una persona no responde al tratamiento y por qué otra, con el mismo tipo de epilepsia, sí lo hace".

"También podremos saber de antemano si el paciente va a responder positivamente a un determinado tratamiento o no. Con ello podremos pasar de la terapia estandarizada actual a una terapia a la carta, hecha a medida de cada paciente en base a las características y necesidades de su epilepsia, explicó.

CONFIRMAR EL DIAGNÓSTICO EPILEPSIA

El principal objetivo del tratamiento es evitar que el paciente sufra crisis epilépticas, después evitar los efectos adversos de la terapia y actualmente, también que mejore en todo lo posible su calidad de vida. Pero ante todo, sólo deben tratarse aquellos pacientes cuyo diagnóstico de epilepsia esté confirmado, para lo que la mejor herramienta que existe es el llamado vídeo EEG.

En este sentido, el doctor Jerónimo Sancho, jefe Servicio de Neurología del Hospital General Universitario de Valencia, comentó que entre un 10 y un 12% de las personas diagnosticadas inicialmente de epilepsia "pueden no padecer realmente esta enfermedad" y incluso "pueden estar medicándose durante años hasta que se les hace un video EEG y se comprueba que sus crisis no son puramente epilépticas, sino que responden a otras enfermedades psiquiátricas, las denominadas pseudocrisis, los síncopes u otras alteraciones cardiacas".

Cuando el diagnóstico está confirmado, lo ideal es tratar la epilepsia con un sólo medicamento dosificado en función de las características de cada paciente, de su edad y de su peso, ya que así hay menos interacciones con otros medicamentos, menos efectos adversos y un mejor cumplimiento del tratamiento. Según el doctor Rufo, "hoy en día cerca del 80% de los epilépticos que responden a la terapia toman un único fármaco, entre otro 10% y 20% dos medicamentos y tres fármacos de forma excepcional".

Otro punto a tratar en el curso es que, al contrario de lo que se piensa, la epilepsia tiene tendencia a remitir espontáneamente. Diversos estudios han comprobado que hasta el 50% de los epilépticos tienen remisiones de crisis prolongadas, de más de cinco años. "A partir de los dos años de estar libres de crisis, sobretodo en adultos, se puede pensar en ir rebajando la medicación progresivamente. De estos pacientes, el 20% volverá a tener crisis, pero el restante 80% quedará libre de ellas", dijo el doctor Sancho.